¿Cómo desarrollar personajes?

Contar historias es una práctica muy natural en cualquiera gracias a nuestra capacidad de narrar. Vender una historia y despertar el interés por ella o por sus personajes es una tarea que requiere poco más que suerte.

Grandes escritores han creado grandes personajes gracias a su capacidad de entender la anatomía de sus lecturas favoritas, los sentimientos de los lectores y el alcance de su estilo. Buenos personajes significan credibilidad en una historia y son parte importante del estatus de la carrera de un escritor.

Entre los consejos de quienes viven de la escritura y la ficción sobre cómo asegurar buenos personajes, muchos coinciden que las historias que se hacen famosas por sus personajes son aquellos donde la estructura de la historia es el personaje en sí.

Por lo que grandes personajes están hechos a partir de arcos de la historia dedicados a ellos o una historia donde ellos sean el centro de los hechos, una posición más relevante y arriesgada que el protagónico.

La mayoría casos en los que los personajes son las partes más discutidas de la historia son aquello que poseen una narración circular: las cosas empiezan donde acaban, con cambios o no en los personajes o su entorno.

Discutiremos el modelo de Dan Harmon, creador y escritor en jefe de Community, para la estructura de una historia; pues se basa en el ciclo de ‘El viaje del héroe’ de Joseph Campbell, pero con enfoques más concisos e interesantes en el desarrollo de personajes.

VIAJERO

El modelo de Dan Harmon es cíclico y cuenta con ocho partes al igual que el del viajero. Por lo que sería fácil visualizarlo como un círculo cuya cada parte representa eventos que alimentan la trama y hacen madurar al personaje.

El primer paso para llevar a cabo este modelo es dividir el círculo horizontalmente. Arriba de la línea está la situación de confort del personaje y debajo su situación problemática o la aventura a la que debe enfrentarse en la historia.

No es necesario dividir el círculo por la mitad, pues el espacio del círculo que quede encima o debajo de la línea representa el espacio que quieres ocupar en la historia explicando la situación del personaje. Aún así, es válido dividirlo por la mitad si se planea usar la mitad de la historia para cada situación.

Por ejemplo, si la historia fuera Macbeth, arriba del círculo quieres que tu personaje sea un héroe y debajo de él un villano o si tu historia fuera Volver al futuro, arriba del círculo tu personaje estaría en 1985, pero debajo en 1955. Ninguna de estas historias tienen su línea divisoria entre rutina y problema en la mitad.

 

Los ocho pasos que recorren el ciclo de desarrollo del personaje son los siguientes:

  1. Yo/él: Hay que crear al protagonista en su zona de confort (su entorno por defecto). Desarrollar su rutina y sus gustos más esenciales, que forman parte de él, más de lo que está viviendo.  
  2. Necesidad: Se establece lo que quieren los protagonistas. Las necesidades de los protagonistas nacen del hecho de verse atrapados en una situación que los hace sentir incómodos con su rutina.
  3. Situación extraña: El entorno cambia la situación del protagonista. Ese hecho se une a las características esenciales y necesidades del individuo.  
  4. Buscar y adaptarse: El protagonista se adapta, experimenta, aprende y se ve afectado por la situación extraña.
  5. Encontrar lo que necesitas: Ya sea de forma directa o no, la necesidad planteada es satisfecha a través de la adaptación de la situación extraña. Hay que definir ampliamente qué es lo encontrado.  
  6. Paga el precio: Cuando se hayan establecido las ambiciones, condiciones y riesgos que tomó el personaje en base a quien era en su etapa de confort hay que demostrarle que toda elección tiene costos. De acuerdo a Harmon esta es una de las partes más difíciles del desarrollo del personaje.
  7. Regresar: Llevar al protagonista a exactamente las mismas condiciones en las que inició.
  8. Cambio: Contrastar lo aprendido en los costos de las decisiones con el regreso a la rutina inicial. Ese contraste genera un cambio en el protagonista y nunca volverá a ser el mismo, aunque sea en una situación idéntica a la que inició.

 

Harmon

Harmon defiende que este tipo de estructuras circulares son las mejores para desarrollar personajes (descender a lo desconocido para después regresar cambiados). Además, recomienda seguir la técnica no porque sea obligatoria para hacer una buena historia, sino que apoya las estructuras narrativas, cosas que sí son necesarias para llamar una narración ‘historia’. Todo lo demás que hace a una historia genial, en sus palabras, es llamado estilo.

Los personajes son un gancho que tienen el potencial de inmortalizar escritores y dejarle  seguidores. Los lectores toman muy en cuenta los detalles en los personajes para identificar situaciones importantes o a ellos mismos en estos. Un buen desarrollo de ellos no necesariamente hacen historias inmortales, pero sí suscriben a los escritores al imaginario de sus mortales, aunque aficionados lectores.

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