Cómo escribir fantasía

Cuando queremos que nuestras obras sean leídas por otros, o por cualquiera, los demás empiezan a jugar un rol importante en cómo escribimos y para qué escribimos; cosa distinta que dejar que otros lean nuestras obras, hecho que sucede hasta con autores que publican. La diferencia radica en hacia quién escribes y para qué lo haces, pues una obra mala debe ser rechazada por distintos matices de opinión y pueda que sea así de rechazada cuando el único interesado en recibir el mensaje de lo que se escribe es uno mismo.

Una buena historia no necesariamente debe nacer de la mejor idea o del mejor argumento. Necesitas buenos recursos, buenas prácticas e intenciones claras para lograr una forma impecable y con tus ideas crear un fondo excepcional. Ambas características anteriores se moldean hacia el público que quieres que piense que tu historia es buena, pero, sobre todo, no renunciando a tu identidad como autor (lo que quieres escribir y cómo lo quieres contar).

En el caso de la narrativa, existen técnicas y reglas que pueden ser útiles para ordenar el tipo de historia que se quiere contar y cómo se quiere hacerlo. Provocar empatía, emociones, misterio y dudas no es cosa tan distintiva de cada autor al analizar su forma de escribir. Existen patrones en cómo se cuentan las historia para ciertos formatos y ciertos géneros.

Los guiones de exitosas películas de ciencia ficción tienen técnicas distintas a la de los importantes libros de ciencia ficción, los cuales no comparten técnicas con los grandes libros de drama y los dramas revolucionarios en su género conocen bien las reglas que han escrito dramas durante siglos para sorprender al lector rompiéndolas de forma enganchante. Por supuesto, ese tipo de práctica se logra leyendo mucho, sobre todo la forma en que se escriben las historias.

Para la fantasía, Brandon Sanderson, escritor y estudioso del tema, tiene una serie de reglas que facilitan la escritura del género. Pueden servir como sugerencias para cualquiera interesado en escribir sobre este género o para quien desee aprender a leer la forma en que se escriben las historias de fantasía. Mi ley favorita de Sanderson es la primera y dice: «la capacidad de un autor para resolver conflictos con la magia es directamente proporcional a la forma en que el lector entiende dicha magia».

No obstante, hay historias como Narnia o el Señor de los anillos que no necesariamente explican el alcance de la magia que comprende sus mundos a los lectores y aún así son muy consumidos (lo que significa que grandes mayorías pueden leerlo y disfrutarlo). La explicación de Sanderson es que existen sistemas de magia en los mundos fantásticos que los autores deciden crear para poder aplicar la ley antes descrita. Hay mundos con sistemas de magia fuertes y suaves.

Los sistemas de magia suave preservan el sentido de maravilla en sus libros. Sanderson explica que los libros que se centran en este uso de la magia tienden a querer indicar que los hombres son una pequeña parte de un universo que no les pertenece, por lo que juegan con la incertidumbre de los peligros o maravillas que encontrarán los personajes (cuyo límite es el propio autor). Los personajes, en este caso, nunca saben realmente lo que puede suceder y lo que no.

Este sistema de fantasía tiene una larga tradición en Occidente y hace de la magia algo inimaginable y más allá de la comprensión, incluso, del propio autor. La regla de Sanderson entra en vigor con el rol que juegan los problemas que hay que resolver en la historia y la tensión que se desee generar en el libro. En palabras de Sanderson: «La magia crea problemas, luego la gente resuelve esos problemas por sí misma, sin mucha magia».

Tomando Juego de Tronos y El señor de los anillos como ejemplos de este sistema de magia, ¿por qué simplemente Gandalf no resolvió todos los problemas que la trama del libro planteaba si era el personaje que más noción tenía de la magia en la Tierra media?, ¿por qué resucitar a Catelyn Stark o a Jon Snow cuando se puede resucitar a Joffrey Stark o a cualquier otro rey y dejarlo poseer el Trono de Hierro? Eso es porque cualquier decisión de estas vulnera la credibilidad de la trama y el lector puede dudar del significado de las interacciones y logros de los personajes.

La magia suave es misteriosa e impredecible, pero los sistemas de magia fuerte necesitan ser un poco predecibles. En este sistema se describe explícitamente las reglas de la magia y entre más específicas son sus consecuencias y sus reglas, más fuerte es el sistema. De acuerdo a Sanderson, esto se hace para que el lector pueda divertirse sintiendo que ellos mismos son parte de la magia. La magia en sí misma es un personaje, y al mostrar sus leyes y reglas, el autor puede proporcionar giros, construcción de mundos y caracterización sobre ella.

La primera ley de Sanderson se aplica en este sistema cuando los personajes usan la magia para resolver los grandes problemas de la historia. En estos sistemas, la magia se convierte en otra herramienta y puede servir para mejorar el personaje y la trama, añade Sanderson. El modelo de historia de los superhéroes son un ejemplo de este sistema. Se sabe cómo y por qué sus poderes funcionan y se limitan y no sólo sirven para resolver los problemas, sino que se complementan con la personalidad y dilemas internos del superhéroe dependiendo de los propósitos del personaje.

Por otro lado, en Oriente, este sistema de magia es común en Mangas y Animes del género fantasioso. Full Metal Alchemist es el más grande ejemplo de ello, pues la ley física de la equivalencia del intercambio es la que explica y rige los poderes fantásticos de los personajes. Incluso caricaturas que intentan parecerse a las de Oriente como Avatar: La Leyenda de Aang, son historias donde la fantasía es una herramienta para resolver problemas y aumentar o disminuir la tensión de la historia a voluntad.

Existen sistemas medios, como el de Harry Potter, donde JK Rowling, hábilmente, construyó un sistema fuerte en las bases de un sistema suave; hecho que explica la extensión y complejidad del Mundo mágico que ella creó y cómo sigue habiendo espacio para que su creatividad siga alimentándolo hasta estos días. Los mundos se pueden sobrecargar y estresar al lector. Hay que recordar que hacer el mundo no es hacer la historia y que si se quiere ampliar los sistemas de magia es preferible optar por uno medio.

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