Poesía bajo la luna

Seguramente nuestros lectores más asiduos lo sepan, pero si es primera vez que te asomas por este blog, quiero contarte que aquí somos amantes de la poesía y nos encanta compartir este gusto con tantas personas como sea posible. Año con año, En la Biblioteca Ludwig von Mises hemos dedicado una noche de noviembre para disfrutar junto a grandes figuras que honran a este bello arte con sus prosas y uno que otro verso.

El jueves 22 de noviembre definitivamente no fue el excepción ya que tuvimos el honor de recibir en el escenario de nuestra terraza a la poetiza guatemalteca: Ana María Valdeavellano Pinot quien tiene en su haber 13 poemarios, varios libros de texto y diversos reconocimientos que tiene más que merecidos por su aporte a las letras de nuestro país.

Por tal motivo y para deleite de nuestros lectores, me permito dedicar este blog a Ana María y en honor a sus letras, deseo compartir algunos de sus bebés, forma en que ella llama a sus poemas consentidos.

 

  1.  7 VELOS

Se despeña el primero de los siete velos;

develados

los ojos que se alzan

para llenarse de firmamento,

sol y luna,

transformados en lluvia de estrellas

incandescentes

que forjan

las formas del deseo,

oro y plata

desde las cuencas placer.

 

Se desmorona el segundo velo,

cortina del oído.

Suena tu voz de laúd

de plectro perfecto,

agudos y graves

del coro

de la voluptuosidad,

erotismo,

deleite,

gozo,

sensualidad,

agrado.

complacencia….

 

Baja lentamente

el tercer velo:

Aromas seductores

íntimos,

entrañables,

intensos y sagaces

excavan, ahondan

llegan,

alcanzan,

obtienen,

triunfan y rebasan…

 

Cuarto velo:

Labios desnudos

susurran el léxico  del beso peregrino de placer,

en éxodo,

ruta

 y derrotero

del contentamiento,

deleite,

goce

 y encanto…

Romeros de punta y polo…

Suavemente…

la tela del quinto velo

se desliza entre cada dedo,

hasta llegar al piso.

Desnudos

los diez dedos

exploran,

recorren,

se adentran en los surcos

del cabello;

bajan, lentamente,

rastrean,

sondean,

cruzan la puerta de labios

e indagan….

Se deslizan por el cuello

a cada una de las octavas

del teclado de tu cuerpo:

negras,

blancas,

corcheas

marcan  el ritmo

de la sinfonía… aún

inconclusa…..

 

El sexto velo

oscila

en la temeridad

del sube y baja  de tu pecho:

insensata inhalación,

ardoroso resuello,

 ávido estertor,

demente y necio jadeo.

Golosa exhalación,

caprichoso,

ambicioso,

codicioso,

en enajenado embeleso

del sube y baja

de tu pecho…

 

El intrépido vientre
sacude,
agita,
despide, arrebata, arroja,
expulsa
el séptimo velo…
…y cabalga libre
por agrestes y fértiles páramos,
mesetas,
altiplanicies…
Trote, carrera, desboque y estampida
hacia la detonación del firmamento,
en lluvia de incandescentes e irreverentes estrellas fugaces,
que iluminan el cosmos
del hechizo,
la fascinación.
la seducción
y el conjuro mágico del éxtasis.

Mensión de honor en Argentina 2018

2)

Aquí,

desde el total

de mis parcialidades

o

la suma

de mis disociaciones;

yo,

proceso,

destino

o

vocación de fragmentación.

Yo,

recaudadora de sueños

o

coleccionista

de la fugacidad de lo intenso.

Cuando me canso de ser mujer,

Y descanso

en mi existencia onírica de perro,

encuentro el movimiento de cola

que expresa

mis verdaderas emociones,

o la sonrisa

que sólo el intensamente humano

reconoce.

Bajo un sol amable

Me revuelco en el pasto,

oigo,

huelo

Y

te lamo plácidamente,

vida.

3) MI EXISTENCIA ONÍRICA

Cuando me canso de ser mujer,

y descanso

en mi existencia onírica de sombra,

voy

tras de ti,

siempre contigo,

porque eres yo,

sin maquillaje, discurso ni multiplicidad.

Tan solo tú y yo,

Simplemente tú y yo,

porque hay luz.

Cuando me canso de ser mujer,

y descanso

en mi existencia onírica de roca:

Fuerte

imponente,

real,

palpable y natural,

Cimentada, pero no enquistada,

ni anquilosada,

SOY.

Cuando me canso de ser mujer,

Y descanso

En mi existencia onírica

De viento:

Voy,

Viajo,

Vuelo sin límites

REFRESCANTE PALABRA.

Y,

Al anochecer,

Cuando me canso de ser mujer,

Y reposo

En mi existencia onírica de

agua,

vida

sin agonías,

ni muerte como condición de amor,

tan solo,

crezco

y

amo.

 

Nada

más temido que la palabra:

Es la única

que puede llamar a todo

por su nombre.

4) INVOCACIÓN

Acércate,

desnúdate

y

fúndete en mí.

Profundamente en mí.

Intensamente en mí.

Que tu adiós no exista.

Abrígame,

cabálgame.

Que tu código

SEA

mi código.

Dale arco íris a mis memorias

y

en cada eclipse del alma,

bésame

y acaríciame las tristezas

con la nostálgica

y balsámica sonrisa

dibujada desde el tintero.

Que tu adiós no exista.

Poséeme irreverente, arrástrame a tus cavernas,

al éxtasis gimiente,

desbocado

e irrepetible

de la metáfora.

Átame a la vida.

Estrújame de vida.

Apasióname de vida.

Rásgame,  uña sarcástica.

Recórreme, lujuriosa

lengua de verdad.

Penétrame,

embriágame

y trasfúndete.

Que tu adiós no exista,

PALABRA.

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