El autor colombiano ganador del Nobel de Literatura en 1982, dejó este mundo y a todos los que le admirábamos este 17 de abril. No cabe duda que su muerte es una pérdida para la literatura y para el mundo hispanohablante. 

A él le debemos el desarrollo del realismo mágico; género que consistió en la descripción de hechos reales a través de elementos sorprendentes y fantásticos. Fue a través de autores como García Marquez, o nuestro querido Miguel Ángel Asturias, que este género se desarrolló un estilo literario que no se conforma con las simples descripciones de lo cotidiano, sino busca encontrar lo maravilloso hasta en el diario vivir.

A Gabo, como le llamaban sus conocidos, se le atribuye también la expansión del boom hispanoamericano. Pues su recorrido literario, que fue premiado en diversas ocasiones, permitió que se reconociera a la novela hispanoamericana como un nuevo género más allá de la imitación que nos caracterizó hasta antes del boom.

gaboDentro de su trayectoria como escritor y periodista se encuentran las siguientes obras, que son sin duda alguna sus más conocidas: El coronel no tiene quien le escriba (1957), Cien años de soledad (1967), El otoño del patriarca(1975), Crónica de una muerte anunciada (1981),El amor en los tiempos del cólera (1985), El general en su laberinto (1989), Del amor y otros demonios (1994), Memorias de mis putas tristes(2004), Relato de un náufrago (1970), entre otras.

Ahora no nos queda más que lamentarnos de la pérdida, recordando con nostalgia al genio literario que cambió nuestras vidas a través de sus obras. Pero no nos quedemos lamentando la muerte, recordemos a Gabriel García Márquez por el escritor que fue, leamos de nuevo sus novelas, disfrutemos de ellas como que fuera la primera vez que las leímos y dejemos que las letras nos lleven al mundo mágico que el escritor se imaginó.