montaigneEn este libro, Sarah Backwell identifica en Montaigne algunas actitudes características de nuestra era; como lo son la excesiva observación e introspección y la necesidad de compartir dicho conocimiento con la sociedad. La diferencia se encuentra en que Montaigne no se conformaba con escribir sobre su medio, sino en analizarlas y en estudiar tanto la moral, como las motivaciones de los seres humanos; esto es lo que nos dice Blackwell al respecto:

“Moral dilemmas interested Montaigne, but he was less interested in what people ought to do than in what they actually did. He wanted to know how to live a good life — meaning a correct or honorable life, but also a fully human, satisfying, flourishing one. This question drove him both to write and to read, for he was curious about all human lives, past and present. He wondered constantly about the emotions and motives behind what people did.”

Uno de los puntos que nos presenta la autora, es el hecho que sus ensayos se aplican a todas las épocas. Ya que, como menciona Sarah, es una especie de conversación entre lector y escritor, en donde sin importar la época en la que se encuentre el lector, el texto siempre le será útil:

“The Essays is thus much more than a book. It is a centuries-long conversation between Montaigne and all those who have got to know him: a conversation which changes through history, while starting out afresh almost every time with that cry of “How did he know all that about me?” Mostly it remains a two-person encounter between writer and reader. But sidelong chat goes on among the readers too; consciously or not, each generation approaches Montaigne with expectations derived from its contemporaries and predecessors.”

En resumen, la autora hace un buen trabajo no solo describiendo la vida y obras de Montaigne, sino además provee su apreciación de este pensador. Hablando sobre su vida, ensayos y legado.

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