Este libro de Harper Lee es uno de los clásicos de la literatura norteamericana. Y es tan celebrado, en parte,  por el estilo de la autora, quien tiene un talento para relatar y describir la historia a la perfección. Sin embargo, el verdadero tesoro de la obra se encuentra en su mensaje, el cual inicia a revelarse desde que leemos el título.

El título va en respuesta a la famosa conversación que tiene nuestra narradora, Scout, con su padre:

“Remember it’s a sin to kill a mockingbird.” That was the only time I ever heard Atticus say it was a sin to do something, and I asked Miss Maudie about it.
“Your father’s right,” she said. “Mockingbirds don’t do one thing but make music for us to enjoy . . . but sing their hearts out for us. That’s why it’s a sin to kill a mockingbird.”

Con esta frase Lee simboliza la inocencia que caracteriza tanto a esta ave, como varios de los personajes del libro. Lo más impactante, a mi parecer, es la crítica al racismo y la falta de tolerancia de la sociedad en la época. Al releer la obra llegué a percatarme de este mensaje que Lee nos envía a través de las aventuras y reflexiones de una niña de seis años. Aquí les dejo algunas frases que hacen que la lectura sea profunda y divertida:

to-kill-a-mockingbird“You never really understand a person until you consider things from his point of view… Until you climb inside of his skin and walk around in it.”

“There was no hurry, for there was nowhere to go, nothing to buy and no money to buy it with…” (Describiendo un caluroso día de verano en Alabama).