Me llamó la atención esta etiqueta que encontré en una columna de José Luis Orihuela, sobre cómo la lectura es una actividad que depende cada vez de más dispositivos.

Lo puse en práctica esta misma semana. En el paso de pocos días, terminé de leer un libro impreso de mi colección (el papel no es un dispositivo muy moderno pero es un dispositivo al fin), tuve que consultar mi Google Reader para el trabajo y hacer unas lecturas, visité unos highlights de un libro que tengo en el Kindle y aproveché para probar el Kindle Fire que recién adquirió la biblioteca.

Ah, y el iPhone, que me rescata en las colas de banco.

Así las cosas:

– El 23% de los adultos accede a contenidos periodísticos desde al menos dos dispositivos.

– Así como en los ordenadores de sobremesa y portátiles, el acceso a las noticias y a los medios tiende a producirse mediante búsquedas, en los móviles y tabletas crece el acceso mediante aplicaciones nativas y recomendaciones en redes sociales.

– Los usuarios que acceden a portales periodísticos mediante móviles y tabletas les dedican más tiempo que los que acceden mediante PCs y portátiles, visitan los sitios con más frecuencia, dedican más tiempo en cada sesión y leen mayor cantidad de artículos.

– Finalmente, los usuarios de los sitios informativos que acceden a los portales mediante móviles y tabletas (multi-mobile news consumers) son los más proclives a seguir recomendaciones de noticias en redes sociales (Facebook 67% y Twitter 39%).

Esta información de un estudio del Pew Research Center nos invita a pensar la forma en que el proceso de lectura está evolucionando rápidamente y cómo tal vez eso de que las redes sociales y el multitasking nos hacen leer menos no es del todo cierto. Lo cierto es que ya no leemos SÓLO libros.

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