Hoy murió en Lisboa el escritor portugués Antonio Tabucchi, autor de libros en los que se refleja el amor a Portugal, a la tradición literaria que inauguró Fernando Pessoa y la cultura en general.

Yo lo conocí, como muchos, al leer Sostiene Pereira, una historia de un periodista desilusionado con la vida que se encuentra a cargo de la sección de cultura de un periódico en la época de la dictadura de Salazar en Portugal. Las vecindades no eran mucho más halagadoras con noticias cada vez más sonoras, pero igual de reprimidas, sobre la Guerra Civil española y el fascismo italiano. Sostiene Pereira le hizo querido entre los lectores con una reedición en 1994 (aunque estaba publicado desde los setenta) y con la película del año siguiente en la que Marcelo Mastroianni interpretaba a Pereira.

Hace unos años leímos este libro en el club de lectura de 12 a 1 y tuve una interesante discusión sobre política, los omelettes a las finas hierbas y la detenida reflexión sobre la vida:

“Pensó que cuando se está verdaderamente solo es el momento de medirse con el yo hegemónico que quiere imponerse en la cohorte de las almas. Y aunque pensó en todo ello no se sintió tranquilo, sintió en cambio una gran nostalgia, no sabría decir de qué, pero una gran nostalgia de una vida pasada y una vida futura”.

Antonio Tabucchi

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