Mr. Smith Goes to Washington

Mr. Smith Goes to Washington (1939)
Frank Capra, James Stewart
Sony Pictures / Columbia Classics

Mr. Smith Goes to Washington es una película de 1939 que Frank Capra dirigió como un golpe a la visión romántica de la política de la época, pero que es tan actual como necesita serlo. Yo la vi hace una semana y me parece que es una de las más informadas críticas al sistema político norteamericano precisamente porque introduce un personaje extranjero al juego de influencias que se maneja en todos los organismos legislativos del mundo. En este caso, al joven Jefferson Smith (James Stewart). En él, se nos ofrece una comparación entre una persona ajena a las presiones de un político de carrera y el sistema en general, y como con un cuadro en que se nos pide encontrar las 8 diferencias, es el espectador quien queda a cargo de tomar una postura sobre cada uno de ellos.

La historia es bastante compleja y parte de la comedia de Capra consiste en ir descubriendo los recovecos a los que el proceso de pasar una política lleva a los personajes. Sin embargo, la trama fundamental va más o menos así:

Al lanzamiento de una moneda, el gobernador de un estado que queda sin mencionar elige al líder de los Boy Rangers para sustituir a un difunto senador como una especie de títere bajo el públicamente honrado pero secretamente podrido Joseph Paine, quien además era amigo del padre de Smith. Para mantenerlo ocupado se le propone pasar cierta legislación, que luego le involucra en una controversia sobre unas propiedades que el estado iba a comprar para destinar a los Rangers.

Sin ánimo de revelar más, me parece que aunque la película es una mirada bastante sincera a todos los procesos políticos de toma de decisiones, Capra no deja de tener fe en el sistema republicano democrático. Habría que preguntarse si habría mantenido esa fe a la luz de las noticias en 2012, pero en su contexto parecía que abogaba por una exposición mayor de la actividad política al público y medidas similares para reducir la corrupción.

Yo sería más escéptico y diría que la transparencia no funciona como pensamos si a los ciudadanos, naturalmente, les interesa poco lo que ocurre entre sus representantes, bajo un supuesto de buena voluntad. Quizá un Capra del siglo XXI hablaría menos de voluntad política y más de reglas, pero en última instancia, Mr. Smith Goes to Washington es una crítica interesante que hay que llevar a lo contemporáneo.

Yo recomendaría: The Ides of March, con George Clooney y Ryan Gosling (2011).

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