La literatura guatemalteca encuentra en Miguel Ángel Asturias una cumbre importante durante el siglo XX. Ahora bien, casi siempre nos referimos a él alabando sus grandes obras, El señor presidente y Hombres de maíz. Quizá alguien mencione las Leyendas de Guatemala, primer libro que se conoció de él en Francia, pero no mucho más.

Por eso, hoy les compartimos una reseña de Méndez Vides en elPeriódico, en la que nos invita a visitar la [novela] más chapina, surrealista y oscura de Asturias, Mulata de Tal.

A continuación el inicio de la reseña (pero léanlo completo).

La novela Mulata de Tal, de Miguel Ángel Asturias, es la más chapina, surrealista y oscura, que deslumbra en la medida que narra cómo un viejo desconocido en el mercado, tras descender de la carreta del actuante ciego en El espejo de Lida Sal. Hay barquitos de papel flotando en la pila de los lavaderos, y un niño les lanza una piedra para ocasionar un naufragio. El viejo tiene manchada la cara, los dientes picados y olor a guaro. Cuenta lo que le pasó a un tal Celestino Yumí, vecino de Quiavicús, cuando llegó de visita a la feria de San Martín Chile Verde con la bragueta abierta, gritón y pedorro.

El viejo ambicioso le vende el alma al diablo a cambio de una fortuna que no dura mucho, nada más oro y el placer de la Mulata de Tal, y a cambio entrega a su mujer quien es convertida en pastorcita de Nacimiento navideño. En la historia hay volcanes echando lava, terremotos, ferias en los pueblos tierrosos con sus ruedas de Chicago, plazas a la sombra de ceibas, gente platicando o bebiendo en las cantinas, el cura que se convierte en araña peluda (esa imagen que luego copiaron los realistas mágicos).

Mulata de tal

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