Yo tendría 23 años y le dije a mi familia y a mis amigos que no iba a ser el arquitecto o pintor que todos ellos querían, sino un novelista. Todos me dijeron que no lo hiciera, que yo no tenía ni idea de la vida. Creo que pensaban que iba a escribir una sola novela. Pero les dije que existían Borges y Kafka, y que ellos tampoco tenían ni idea de la vida… Las novelas, me parece, son una forma inédita de ver la vida. Solo ahora, después de todo este tiempo, confieso que cuando mi familia me dijo que yo no sabía nada de la vida, tenían razón. En ese momento no sabía nada.

Con un libro nuevo bajo el brazo sobre el arte de escribir (El novelista ingenuo y el sentimental), Orhan Pamuk dijo esto en una entrevista en la que habla de temas desde la lectura digital hasta los prospectos de su oficio a la edad que tiene ahora. El ganador del Premio Nobel de Literatura es bastante acertado en su comentario y, a riesgo de sonar sesgado por estar precisamente escribiendo esto, diré que es cierto que quienes escribimos rara vez lo hacemos para poner en el papel lo que ya sabemos. Muchas veces es para ordenar el revuelo en nuestra cabeza o para descubrir algo nuevo.

De este autor tenemos varios libros en la colección:

Orhan Pamuk

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