Ortografía

El lenguaje es un ejemplo claro de orden espontáneo porque las personas adaptan las palabras a cosas que anteriormente no había forma de llamarles y deja en desuso formas más complicadas de decir las cosas. Creo que evoluciona al crear una tensión entre el respeto a las reglas y la libre innovación cuyas puertas son abiertas por la posibilidad de hacer excepciones y porque a veces hay cosas que no pueden ser normadas, simplemente porque nadie ha pensado en ellas.

Pensé en esto cuando vi una interminable discusión que sustituía deliberadamente las “s” por “z”, que intercalaba mayúsculas con impunidad y que abreviaba los vocablos de uso más común con cualquier cosa. A ver, yo entiendo que “Que” pueda convertirse en una simple “q”, pero soy incapaz de descifrar por qué alguien coloca “pés” (P) al final de cualquier palabra que termine en vocales y adoptar una postura abiertamente anárquica al cambiar “hiciste” por “icists”. Nótese la innecesaria “s” del final.

Por ejemplo, yo uso google como verbo en castellano, pero también uso tildes cuando escribo en Facebook. Lo que quiero decir es que no en todos los casos decido respetar las normas del idioma, y en otros sí. Supongo que importan más las reglas cuyo incumplimiento dificulta la comunicación, tal como en una conversación indescifrable de una red social o de un anuncio público que queremos que logre enviar un mensaje. Por eso me gustó este video que les comparto: La ortografía es una actitud.

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