Don Quijote

La novela tiene su etimología en “novedad”, lo que no existe. Al mismo tiempo, el vocablo autor viene de auctor, el que aumenta. De esto que en la novela, hay una invención de personajes y acciones imaginarias, pero también hay una esfera de contemplación de esas acciones y personajes ficticios, que nos lleva a nosotros vivir, ser y estar en sus zapatos. También hay un cierto movimiento, dirigido a la meta concreta de aislar al lector de su horizonte real y atraparlo en el nuevo pequeño horizonte de lo imaginario.

Dice Ortega y Gasset:

“Observémonos en el momento en que damos fin a la lectura de una gran novela. Nos parece que emergemos de otra existencia, que nos hemos evadido de un mundo incomunicante con el nuestro auténtico”

La novela “multiplica nuestra existencia”, nos “enriquece con generosas transmigraciones”. Nos permite “tapar el mundo real con su mundo imaginario”.

Tipología de la novela

Las diferentes novelas que se escriben están sujetas a un cierto estilo y a una cierta época. Estas etapas duran hasta que se embota la facultad de impresión, cuando el apetito deja de ser estimulado.

Hay por lo tanto, un destino y una necesidad diferentes en el tiempo, que han traído hasta nosotros un proceso de evolución que parte de una novela en sus orígenes, de donde surgía lo selecto, de élite, lo egregio, lo maduro y anciano. Tiene un sentido profundo, ataca las grandes preguntas sobre la vida, el carácter grave y serio de la existencia, es sublime.

A esto le sigue el realismo y el romanticismo que apelan a la realidad cotidiana y a los sentimientos del ser humano, respectivamente. Conmueve el corazón, busca provocar sensaciones, expresión de sentimientos, contagiar alegría o tristeza y es más cercano al pueblo, a la masa.

En la modernidad, surge el arte de vanguardia como una respuesta a este primer cambio y una élite, esta vez de artistas, busca una visión cosmopolita y abstracta en el arte. Pretende deformar la realidad, romper su aspecto humano, construir algo que no sea una copia de la natural, evita lo humano.

Más recientemente, la novela contemporánea tiende a lo global. Tras el cansancio de lo intelectualizado, sin vida, hay un retorno a la sensibilidad: un retorno a lo humano con realismo, pero cargado de intelección.
Es una lectura más accesible, pero repleta de pensamientos profundos, de cuestionamientos, de contemplación emotiva.

Estos tipos son una fotografía a vista de pájaro de la evolución de la novela, porque estudiar los distintos géneros y subgéneros puede dar lugar a una serie infinita de clasificaciones y relaciones. Por lo pronto, este quiere ser un mapa para empezar este recorrido.

Nosotros en este blog hemos dedicado algunos espacios a hablar de la tradición literaria japonesa (aquí y aquí), la norteamericana, latinoamericana, los libros prohibidos, los libros de filosofía (aquí y aquí), de lingüística, de los libros sobre quienes renuncian a los libros y así, intentando con todas las posibilidades, vamos armando las piezas de un rompecabezas que está en constante expansión.

Un mapa para un recorrido

Para conocer la literatura de varias de estas épocas, quizá pueda animarme a hacer un par de recomendaciones.

Claro está, bastaría con que dieran una vuelta por cualquier librería o por el estante de literatura de nuestra biblioteca y tomaran lo que salte de los estantes pidiendo que lo lean. A mí me funciona.

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