Imre Kertesz

Kaddish por el hijo no nacido
Imre Kertész
Adan Kovacsics, Trad.
Acantilado, pp. 147

“Como es lógico, él actuó, como es lógico, por su propia supervivencia […] explicadme, si podéis, por qué lo hizo. Pero no lo intentéis con palabras…”. Esta pregunta es lanzada por Imre Kertész en un punto específico de su obra Kaddish por el hijo no nacido, pero es quizá el hilo que enhebra con un delgado hilo el doloroso llanto de un hombre que es, y que no es, el propio Kertész.

B., el narrador, se dedica a la escritura como una huida de espeluznantes dimensiones: la persecución por el III Reich que enfrenta por su condición de judío aunque no practicante; su existencia reducida a la rutina del trabajo que le permite subsistir como intelectual medio y traductor de algunos grandes; y la excavación de esa fosa “que otros empezaron en el aire para luego […] porque no disponían de tiempo para acabarla, para luego, digo, pasarme simplemente la herramienta con el fin que yo acabase, como pudiera, el trabajo por ellos iniciado”.

Esta fosa es la que describe Paul Celan en Fuga de muerte y que quizá es el delgado hilo que une la experiencia más traumática de la civilización occidental durante el último siglo, con la experiencia vital y personal de uno de tantos de las víctimas que sobrevivieron: el escritor que al narrar su historia nos desvela múltiples elementos biográficos del propio Kertész. El kaddish, figura ritual usualmente dedicada en honor a los padres muertos, es revertida en esta ocasión para contemplar la posibilidad de la existencia únicamente como continuidad en el hijo que no ha nacido.

“No” es la sílaba con la que se cierra la puerta al hijo, al futuro, para evitar que sufra. Pero también, “no” es la sílaba con la que el escritor cava su fosa y la del que no ha nacido y la del matrimonio que se arruinó porque la mujer se sintió aplastada por la “conciencia enferma” del escritor, que más de las veces buscaba una teoría para comprender la lógica, si la hay, del sufrimiento del que quiso alejar a su progenie. ¿Tiene explicación racional lo ocurrido en Auschwitz?

La respuesta es que sí, todo lo que existe lo tiene, pero al indagar sobre las causas específicas descubre que “la sentencia no se pronuncia de golpe, sino que el propio proceso se convierte paulatinamente en sentencia” y aunque queden espacios para que el hombre decida, realmente tenemos más culpa de la que quisiéramos dentro del panorama de un hecho tan terrible.

El libro de Kertész atisba a un hecho doloroso, con un formato que no lo es menos, pero al terminar de leerlo comprendemos que estamos ante un grande de la literatura judía y europea.

El autor es premio Nobel de Literatura 2002 y tenemos otros libros de él en la colección: Fateless (Sin destino), Fiasco y Liquidación.

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