Mises

Mises ha pasado a la historia como el economista que se paró sobre los hombros de quienes pusieron los cimientos de la llamada escuela austríaca de economía, personas como Carl Menger y Eugen von Bohm-Bawerk, y así logró ver mucho más allá que ellos, desarrollando un sistema que él llamó praxeología, y que fue la parte que más desarrolló de su pensamiento: el ejercicio de entender al ser humano no solo como animal racional sino como hombre que actúa para mejorar sus circunstancias.

Su nombre era Ludwig Edler von Mises y nació el 29 de septiembre de 1881 en Lemberg, una ciudad que en ese entonces era parte del imperio austro-húngaro y que hoy está ubicado en Ucrania con otro nombre. El propio Mises contaba que se había interesado en economía tras leer el libro de principios de Menger, a quien se considera el fundador de la escuela austríaca.

Se graduó de doctor en derecho en 1906 y comenzó a trabajar como profesor en varios sitios, de los cuales destaca la Universidad de Viena y luego, en Ginebra, Suiza. Como era de orígen judío, cuando Hitler se instauró en el poder en Alemania, Mises se mudó a Estados Unidos y allí se convirtió en un profesor hasta que se retiró en 1969.

Durante los años de 1920 y 1934 organizó un seminario privado de economía desde su puesto en la Cámara de Comercio de Viena, donde trabajó por varios años como secretario general. Es en estos años donde vemos que Mises era un pensador fantástico en lo académico pero también podía ser un hombre muy práctico. De estos seminarios salieron grandes economistas como Friedrich Hayek, de quien uno de los auditorios de la UFM lleva el nombre, y de la contraparte del seminario en Estados Unidos, otros como Israel Kirzner y Murray Rothbard, que dieron continuidad a sus ideas.

¿Qué grandes ideas trajo Mises al mundo?

Mises hizo una sistematización de la economía como auténtica ciencia. Mises fue el hombre que dijo que el más grande de los logros de la razón es el descubrimiento de las ventajas de la cooperación social por medio de la división del trabajo. Lo único que permite a la humanidad avanzar y distinguirse de los animales es precisamente la cooperación libre y voluntaria. Sólo ella nos permite a todos encontrar la mejor forma de concretar los fines que nos hemos propuesto, y de los cuales depende la búsqueda de la propia felicidad.

Pero más que eso, desarrolló una concepción del ser humano como central para cualquier intento de comprender la sociedad, las asociaciones, los grupos. La acción de las personas, voluntaria y siempre aspirando a mejorar su condición y cambiarla por una mejor, pasaría a ser el centro del análisis de una teoría que ayudaría a responder grandes preguntas como la que se hizo Manuel Ayau antes de fundar esta universidad, y que fue precisamente un panfleto de Mises lo que ayudó a respondérsela: ¿Cómo salimos de la pobreza? ¿Cómo mejoramos el nivel de vida?

A partir de esta teoría habló de cuestiones más complejas como el sistema bancario, la imposibilidad del socialismo y su crítica al sistema burocrático y al gobierno omnipotente, pero habría sido imposible que lograra esbozar argumentos tan sólidos sin tener siempre presente que en todo proceso de mercado y en toda política de gobierno, son siempre seres humanos con voluntad propia quienes los llevan a cabo.

Esa para mí es la gran diferencia que Mises introdujo al lenguaje de las ciencias sociales y hoy, 130 años después, nos toca a nosotros apreciar sus enseñanzas y continuar construyendo sobre ellas.

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