Vila Matas
Vila Matas

El cuento de Herman Melville titulado Bartleby, el escribiente ha pasado a la historia como un ejemplar maravilloso de la literatura existencialista y del absurdo. El personaje en cuestión es un oficinista que:

…jamás ha sido visto leyendo, ni siquiera un periódico; que, durante prolongados lapsos, se quedad de pie mierando hacia fuera por la pálida ventana que hay tras un biombo, en dirección a un muro de ladrillo de Wall Street; que nunca bebe cerveza, ni té, ni café como los demás; que jamás ha ido a ninguna parte, pues vive en la oficina, incluso pasa en ella los domingos; que nunca ha dicho quién es, ni de dónde viene, ni si tiene parientes en este mundo; que cuando se le pregunta dónde nació o se le encarga un trabajo o se le pide que cuente algo sobre él, responde siempre diciendo:
– Preferiría no hacerlo.

Recién terminé la lectura de un libro de Enrique Vila Matas que se inspira en este personaje y en su estudio de los literatos que se han negado a continuar con el oficio de la escritura, termina por denominarles así, Bartlebys, porque “prefieren no hacerlo”. En 179 páginas (en la edición de Anagrama), Vila Matas hace un recorrido por las múltiples razones que llevan a los bartlebys a perderse en el laberinto del no, una suerte de pulsión negativa que ha pasado por los más grandes, desde Rimbaud hasta Rulfo y desde Kafka a Marguerite Duras. Sin temor a arruinar la esencia del libro, les comparto la anécdota introductoria, la de un Juan Rulfo que escribió el Pedro Páramo y El llano en llamas a muy corta edad, y que aunque supimos de él en el medio fotográfico, jamás volvió a tocar una página en su vida. Cuando se le preguntó por qué llevaba tantos años de no escribir, su respuesta fue que se había muerto el tío Celerino, “que era el que me contaba las historias”.

Cada quien tiene una forma de tío Celerino que ofrece como excusa, pero esta investigación, más que un sinsentido se convierte en una búsqueda de las nuevas rutas que se plantean ante el propio oficio de la escritura. La búsqueda es por agotar los temas que han sido explotados y hallar el camino a nuevos potenciales de la palabra literaria.

Una razón para escribir o todo lo contrario

Les dejo una muestra, a modo de invitación a leer a Vila Matas:

“Todos deseamos rescatar a través de la memoria cada fragmento de vida que súbitamente vuelve a nosotros, por más indigno, por más doloroso que sea. Y la única manera de hacerlo es fijarlo con la escritura.
La literatura, por mucho que nos apasione negarla, permite rescatar del olvido todo eso sobre lo que la mirada contemporánea pretende deslizarse con la más absoluta indiferencia.

Otra opción es consultar alguna que otra autobiografía de escritores, como esta de Borges, o la de Neruda, o la de Vico, todas en la colección general.

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