La primer acepción que aparece en el diccionario de la Real Academia de la Lengua sobre el término ‘diccionario’ es: “Libro en el que se recogen y explican de forma ordenada voces de una o más lenguas, de una ciencia o de una materia determinada.” Sin duda esta definición tendrá que cambiar pronto, porque a mi juicio los diccionarios llevan la delantera en la carrera de los libros que están enfrentando una transición hacia el formato digital. Antes cuando teníamos una duda de vocabulario o de ortografía, íbamos a buscar el diccionario, ahora el diccionario nos encuentra mientras escribimos. Es posible que el uso de procesadores de palabras haga más fácil la tarea de escribir; por lo menos, nos hace más fácil saber si estamos escribiendo bien o no. Aunque quizás estas herramientas solo nos ofrecen la posibilidad de ignorar al diccionario, de despojarnos de la responsabilidad de saber qué estamos diciendo, porque el programa debería corregirlo todo. Mientras me pregunto cuánto se tardarán los de la academia en actualizar la definición de diccionario, les dejo un video donde Erin McKean ofrece su propia definición.

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