Una expedición al anaquel de lingüística

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Por ir a buscar el Thesaurus de Roget a la sección de lingüística (400 en el Dewey) descubrí un par de maravillas que había ignorado porque, como la mayoría de nosotros, rara vez leo libros sobre el propio idioma. No digo que no sea necesario. Este post precisamente quiere demostrar todo lo contrario.

El tesauro es una de esas maravillas del idioma que, no por casualidad, tiene una etimología interesante. Es un listado de términos o palabras que ayudan a representar conceptos, pero su nombre proviene del latín thesaurus (en inglés se escribe igual), que significa tesoro. Este vocablo en latín se deriva a su vez del griego thesauros (θησαυρός) que significa almacén o tesorería. ¿El tesoro del lenguaje?

De paso, me topé con la historia de Peter Mark Roget, quien buscaba una sola cosa: orden en medio de un mundo caótico. La muerte prematura de su padre y la enfermedad mental de su madre y hermana le llevaron a caer en una forma propia de locura: hacer listas. Su historia la recogió Joshua Kendall, entre otras cosas periodista y aficionado de todo sobre el lenguaje, en The Man Who Made Lists: Love, Death, Madness, and the Creation of Roget’s Thesaurus.

También me topé con El libro de los seres imaginarios, que salió del genio de Jorge Luis Borges y su conocimiento de la literatura universal, con ayuda de Margarita Guerrero. Baste copiar el primer párrafo del prólogo para ver por qué este libro que reúne en pocas páginas al dragón, el hipogrifo, un reptil soñado por C.S. Lewis y el pájaro que causa la lluvia vale la pena para su consulta curiosa, que no para su lectura continua:

El nombre de este libro justificaría la inclusión del príncipe Hamlet, del punto, de la línea, de la superficie, del hipercubo, de todas las palabras genéricas y, tal vez, de cada uno de nosotros y de la divinidad. En suma, casi del universo. Nos hemos atenido, sin embargo, a lo que inmediatamente sugiere la locución “seres imaginarios”; hemos compildo un manual de los extraños entes que ha engendrado, a lo largo del tiempo y del espacio, la fantasía de los hombres. (J.L.B. 1967, Editorial Kier, Argentina).

En el plano de los monstruos, llegué al gato de Chesire de Carroll y de allí salté a ver el lomo de un libro que pedí hace unos meses en las estanterías, el intento de Guy Deutscher para explorar la influencia de la cultura sobre el lenguaje y del lenguaje sobre la mente. Se llama Through the Language Glass, en clara paráfrasis de una de las obras de Lewis Carroll.

También corroboré que tuviéramos las últimas ediciones del Diccionario panhispánico de dudas y la Gramática de la lengua española, que son básicos.

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