En la reunión del jueves pasado del Club de Rand, vimos el video de la conferencia donde la doctora Helen Fisher habla de sus estudios sobre el cerebro enamorado. La discusión después del video fue bastante apasionada. Si tienen 15 minutos, vean la conferencia acá:


y después, leean algunos puntos importantes del debate y mis respuestas. Si no tienen tiempo, sólo lean los puntos importantes sobre los amores y las amistades y todo lo que saltó a la mesa:

Argumento: la doctora Fisher dice que el amor es “doloroso” y eso no es cierto, el amor debe ser sobre la felicidad.
Respuesta: ella hizo su estudio a partir del análisis de personas profundamente enamoradas y de otros a los que mandaron al diablo recientemente. Sus observaciones fueron que la parte del cerebro que se estimula es la misma y que, en ese caso, nos lleva la trampa porque sufrimos por lo que no podemos tener y nos obsesionamos con ello. Ella no habla de relaciones virtuosas, ni siquiera placenteras, simplemente establece un hecho biológico.

Argumento: la doctora Fisher no define qué es el amor.
Respuesta: su presentación es sobre la parte física del cerebro, habla sobre puntos biológicos, no sobre conceptos y definiciones. Discutir si los científicos deben tener una basé filosófica es algo distinto, si vamos directamente al contenido del video, ella no está buscando responder qué es el amor, sino dónde se encuentra en el cerebro. Queda en nosotros la búsqueda de esa respuesta, más cuando su pregunta al final de la conferencia es ¿por qué elegimos a una persona entre muchas? ¿Qué nos lleva a tomar esa decisión?

Argumento: la doctora Fisher nos pone al nivel de animales cuando habla de las parejas de animales. Yo creo que más bien nos recuerda que no dejamos de ser animales, no podemos negar nuestro origen biológico. Toda nuestra vida sería distinta si no fuéramos, de alguna manera, animales.

A final de cuentas: mi idea al presentar este video en el club era que discutiéramos cómo nuestra parte biológica puede impulsarnos a actuar de ciertas maneras pero a final de cuentas la razón, experiencia y conocimiento deberían llevarnos a tomar decisiones que se basen en otras consideraciones, como nuestra escala de valores y la de los otros. Sería maravilloso vivir en un mundo donde las parejas que planean formar un hogar no basaran su decisión en las relaciones de placer, en la obligación, en el “amor”; sería una experiencia increíble no equivocarnos y elegir la pareja ideal desde el inicio, saber que a largo plazo no nos dolerá. Sería hermoso enamorarnos y ser correspondidos siempre, ¿sería eso la felicidad?

Comentario al pie de página: yo considero que el amor si duele, porque los amores no son eternos, porque son un proceso de aprendizaje en el que el ensayo y error nos llevará a tomar mejores decisiones en el futuro ¿o no? Porque si estamos en un estado en el que incluso podemos racionalizar las cosas y negar la realidad (aunque tarde o temprano tengamos que afrontarla) no podemos estar a salvo del dolor de perder a alguien que creíamos necesitar como al aire.

Anuncios