DSC06779Nuestra biblioteca está dividida por áreas y cada área tiene distintas reglas de comportamiento y sana convivencia. Hay áreas de silencio absoluto y áreas de trabajo en grupo; áreas más relajadas en las que se puede comer y hacer ruido y otras en las que debe imperar la paz y la calma. En las áreas para estudio en grupo hay mesas de trabajo y pequeñas salas con sillones. En las mesas suele haber grupos de estudiantes (algunos ruidosos y otros no tanto) haciendo trabajos, estudiando o pasando el rato y, últimamente, los sillones son el punto de reunión para aquellos que necesitan un lugar para dormir una siesta entre clases.

Algunos estudiantes se quitan los zapatos y se tienden a todo lo largo en el sillón, a otros los vence el sueño y se quedan dormidos con el libro en las manos. Yo no encuentro nada censurable en esta conducta, porque me parece de lo más natural que los chicos aprovechen cualquier momento para descansar y relajarse. Lo que considero curioso, es que me he topado con que a algunas de las personas que trabajan en la biblio (que tienen mucho tiempo trabajando en la biblioteca) les molesta mucho que los usuarios se tomen esas libertades. Eso me hace pensar en la relación que existe entre la comodidad y la lectura; porque, supongo, cuando uno tiene un lugar para acomodarse le es más fácil dejarse llevar por el libro.

Creo que ésta es una de esas cuestiones en las que tiene que ver el famoso abismo generacional y yo realmente no sé dónde está el límite de las buenas costumbres, ¿cuál debería ser la regla?

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