Es la Historia un tema serio. O, al menos, eso creíamos. Hablar de temas históricos es siempre motivo de academicismos y revisiones analíticas de los hechos que nos han marcado. Sin embargo, algunos escritores han optado por la versión no oficial: la cómica. Es en este género donde encaja el reconocido escritor mexicano Jorge Ibargüengoitita, del cual se conmemora este año el 25 aniversario de su fallecimiento.

Jorge nació en Guanajuato, México. Quedó huérfano de padre desde muy temparana edad, creciendo bajo el cuidado de su madre y sus tías. Estudio ingeniería en la UNAM, pero dejó estos estudios para trasladarse a la Facultad de Filosofía y Letras (en la misma casa de estudios) y estudiar teatro.   Había nacido el escritor.

La carrera literatia de Ibargüengoitia se caracterizó por el fino humor negro que impregnaba a sus narraciones. Con la publicación de El atentado (ganadora del prestigioso premio Casa de las Américas) en 1962, arrancaba la prolífica producción de un mexicano capaz de ridiculizar a su sociedad y hacer de la Historia de su país un circo.  Destacó como dramaturgo, narrador y periodista, siendo reconocido en muchos ámbitos literarios por su gran capacidad e inventiva.  En 1893, mientras se radicaba en París, fue invitado a un encuentor de escritores en Bogotá. Luego de mucho resistirse, decidió asistir y abordó un avión que luego se estrellaría en Madrid. En torno a su muerte gira la leyenda de que, en su equipaje, llevaba el borrador de su última novela, perdida hoy.

¿Cómo se rinde homenaje a un escritor? Leyéndolo, claro está. Es por eso que ene sta ocasión invito a la lectura de los textos de Ibargüengoitia, narrador del lado cómico de la Historia. Propongo, de entrada, la lectura de El atentado, Los relámpagos de agosto, La ley de Herodes y otros cuentos y ¿Olvida usted su equipaje? Todos disponibles en la biblioteca Von Mises.

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