Trabajo en una Biblioteca y durante el año 2008 sólo leí 6 libros que había prestado en la Biblioteca.  Los demás libros y audiolibros, que totalizan 79 obras, las adquirí en una librería o los descargué de Internet.  Tengo más de 100 libros que aún no he leído en mi habitación y creo que mi vida no será suficiente para leer todo lo que quisiera poder conocer.

Para mí los libros son artículos de primera necesidad y lo que estoy por describir fue descubierto por algunos de los fundadores del pensamiento liberal hace más de 150 años.  Ellos son Menger, Jevons, Gossen y Walras empezaron a estudiar la “Teoría subjetiva del valor”.

Según la teoría, los seres humanos, impulsados por motivaciones distintas y particulares habrán de valorar los bienes en función de evaluaciones de costo de oportunidad.  Y el valor de las cosas, no estará intrínseco en ellas; sino que son atribuidas de acuerdo a las particularidades de cada valuador.  Así, los seres humanos hemos creado escalas de valores que nos permiten establecer qué cosas valen más o menos para cada uno de nosotros.

Este es también el caso de los libros.

Con el inicio de la crisis económica en los Estados Unidos a principios del año 2008 empecé a seguir los reportes mensuales de ventas que genera la Asociación de Publicistas Americanos (AAP, por sus siglas en inglés).  El reporte me pareció interesante y a la vez me llevó a sacar conclusiones por adelantado.

Tal parece que para muchos, la compra de títulos impresos se encuentra en una escala de valores distinta a la mía.  Así, estas personas valoran los libros en su escala de necesidades en posiciones inferiores a otros bienes que en momentos de crisis se vuelven más escasos y necesarios.  En esto se incluye el dinero mismo, y la necesidad de ahorro que se convierte en un importante bien cuando el empleo empieza a escasear.

Por eso (y otros factores del mercado), en septiembre de 2008 las ventas de libros en los Estados Unidos habían caído en un 2.0% vs el mes anterior hasta posicionarse en US$1,062 millones.  Las ventas del año habían caído en 1.5% vs el año anterior.  Las únicas que parecían aumentar en el porcentaje de ventas versus el año anterior eran las ediciones más baratas (paperbacks) de algunos géneros literarios y muchas personas dejaron de comprar libros.  Puedo asegurar que los resultados del año 2008 estarán plagados de números rojos y serán desalentadores para las imprentas, publicistas y autores que busquen publicar sus obras.

La venta de libros en formato E-book había aumentado en un 55.2% versus el año anterior; y esto se debió no sólo a la creciente popularidad de estos libros, sino también a que sus precios de venta son mucho más bajos que los de los mismos títulos impresos.

Ahora, sigo a la espera del reporte anual de la AAP para poder evaluar las ventas de libros en Estados Unidos.  Sin duda, este año el reporte me sorprenderá y me atrevo a pensar que la circulación de libros en las bibliotecas aumentará; o al menos mostrará un cambio notable en su evolución versus años anteriores.

Sin duda, aquellos que no suelen prestar libros en las bibliotecas considerarán hacerlo para poder dirigir sus bienes dinerarios a la adquisiciones de otros bienes que ocupen un puesto más importante en su escala de necesidades.

De nuevo, os principios económicos se encuentran vivos en los estantes y pasillos de las  Bibliotecas.  Yo ya estoy haciendo una evaluación de mis escalas de valoración y creo que empezaré a adquirir más Ebooks y Audiobooks.  La única razón por la que no presto libros es que suelo escribir y anotar mis ideas, impresiones en comentarios en todas las páginas; y también porque romantizo con el olor de las hojas de papel.

El mercado está funcionando… y funciona mejor sin la intervención estatal.

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