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La edición de libros implica un exigente esfuerzo de coordinación, diseño, estilo y buen gusto.  Un libro en realidad se convierte en una obra de arte cuando es finalmente publicado (claro que a veces se convierte en un feo y triste desperdicio de recursos).  Hoy les comentaré sobre una de las técnicas de diseño que ha regresado.  La técnica se llama “rough cuts” y la utilizan algunas editoriales para imprimir libros con hojas sin cortes rectos y verticales.

La técnica de rough cuts es un -error intencional- que deja los bordes de las hojas de un libro disparejas.  La intención es dar un estilo antiguo y/o rústico.  A nivel macro, es una respuesta de mercadeo a lo que en ropa, zapatos, maquillaje, animación y música suele conocerce como “vintage”, “retro” o “kitsch”.

Sin embargo, antiguamente esta técnica era utilizada para indicar que el papel utilizado era de mejor calidad y durabilidad.  Pero ya no es por esta razón que son cortados así.

Yo, a pesar de que creo debí nacer en los 80s, no suelo encontrar un particular atractivo en esta técnica de edición que utilizan algunas editoriales.  Prefiero leer libros editados por Sexto Piso (que me parecen chocolates rellenos).

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