El martes pasado estaba de colada en la reunión semanal del club de héroes y batallas, en alguna parte de la conversación salió a tema cuál era el tipo de libro favorito de cada quien. En esos devenires de la plática no dije qué libros me gustan, así que me tomo este espacio para hablar de los libros sin los que no podría vivir.

Me confieso lectora de ficción, digamos que soy mala para leer y escribir ensayos, así que prefiero las buenas historias en que la realidad solo queda como una posibilidad más. Amo los libros que me provocan reacciones físicas, que te provocan llanto, risa, miedo, asombro. En mi lista de favoritos por ese motivo está El retorno del rey, el tercero de la trilogía de El señor de los anillos, porque me hizo dar vítores a grito pelado un domingo como a las 6:00 a.m. y despertar a toda mi familia que dormía en paz. La carpa azul me hizo llorar a mares, tanto como lloro cada vez que leo El principito. A Llueve sobre mi infancia, de Miguel Sánches Neto le agradezco esas ganas incontenibles de escribir que me vinieron después de leer su maravilloso libro.

Hay libros que me gustan por otros motivos, como Seda, de Alessandro Baricco, el cual amo porque lo considero hermoso. Y bueno, cada vez que uno hace listas deja afuera a muchos, yo estoy olvidándome de hablar de Rayuela, de El aleph, de El obsceno pájaro de la noche, de muchos libros maravillosos que forman parte de mi vida, que saco a colación cada vez que puedo, que forman parte de mis conversaciones, de mis tardes de café.

No puedo decir que los que son impresciendibles ahora lo sigan siendo cuando pasen los años, aunque creo que muchos me acompañarán de por vida.  

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