No hay mucho que alguien pueda decir para ofenderme. Bueno, me molesta si me dicen que estoy gorda, que tengo mala letra, que estoy equivocada o que me quedó fatal la sopa. Sin embargo, eso no llega a ofenderme. Me ofenden publicaciones como ésta:

el mapa

Ayer que me encontré con un folletito en mi casa donde se encontraba el mapa que les copio (que contiene sólo una de ofensas que estaban regadas por toda a publicación) comprendí que es bueno leer, vamos, es bueno leer y saber que jugar con la h sólo le queda bien a Holiveira.

Para quienes quieran saber de qué se trata el juego, lean el capítulo 90 de Rayuela (mejor si deciden leer el libro completo), del cual les dejo un pequeño adelanto:

Escribía, por ejemplo: «El gran asunto», o «la encrucijada». Era suficiente para ponerse a reír y cebar otro mate con más ganas. «La unidad», hescribía Holiveira. «El hego y el hotro.» Usaba las haches como otros la penicilina. Después volvía más despacio al asunto, se sentía mejor. «Lo himportante es no hinflarse», se decía Holiveira. A partir de esos momentos se sentía capaz de pensar sin que las palabras le jugaran sucio.

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