Hace unos días una amiga le regaló a mi niña 5 libros de cuentos infantiles con bellísimas imágenes que cautivaron su atención inmediatamente.

Coincidió que la entrega se la hice en su cuarto y ahí mismo jaló un cojín, se reclinó y se puso a “leer”, lo hacía con un gusto que me dio envidia, pues yo hubiera querido tumbarme a su lado, pero a saber qué “responsabilidad de adulto” me lo impidió y tuve que posponer mi deseo para más tarde.

Hoy que tanto se discute sobre el futuro del libro, me encuentro con Nabar y la verdad el osito me ha caído muy bien y el proyecto me parece bello.  

Me imagino que Laura, quien ya nació en esta era digital, no se conflictuará tanto con el formato y disfrutará igualmente la lectura, pues entre sus primeras palabras figuró cuento, para pedirme que leyéramos juntas.

Los dejo con un video para que ustedes también conozcan a Nabar y nada: regalen libros a los niños de hoy si queremos que sean lectores mañana.

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