Aburrido? Desde que empecé a trabajar en bibliotecas, hace ya algunos años y en otra ciudad… solían responderme cuando decía donde trabajaba: Huy qué aburrido! Eso ha seguido pasando hasta la fecha y creo que quienes así piensan hoy lo verán aún más aburrido por la vida “tan dinámica” que vivimos y por el impacto que las nuevas tecnologías han tenido en la “vida moderna”.

Sin embargo yo no le veo nada de aburrido y no es que esté defendiendo ciegamente la profesión. Pienso en los que así dicen y sé que no se dan cuenta que las nuevas tecnologías también han afectado nuestra profesión, imponiéndonos que nos adecuemos a ellas y en el caso de la catalogación que nos respondamos cómo seguiremos haciéndola y cómo usaremos las nuevas herramientas y normas. 

Por otro lado, qué de aburrido va a tener catalogar, si en un solo día de trabajo catalogo una película de Stalin Kubrick Eyes wide shut, y lo hago lo mejor posible pensando en los usuarios que luego la encontrarán en el catálogo (léase que hay emoción implícita); si también catalogo el video documental The Restoration of Dubrovnik, y viajo a través de él, aprendo, tomo conciencia… es decir, no quedo inmóvil al borde del camino… 

Si también trabajo el último video digital publicado por New Media y te sientes parte de un novedoso y gran proyecto y aunque no estuviste ahí escuchas la conferencia de Roberto Salinas El Mapamundi homérico y te enteras de qué trató y te motiva a saber más sobre la historia porque resulta que la historia muchas veces no es como nos la contaron y si no para muestra las investigaciones sobre el Lienzo de Quauhquechollan del cual la UFM recientemente publicó un libro y que lleva una ficha de catalogación incluida que también acá hicimos los catalogadores. 

Con todo esto, siento que he tenido un día de ir y venir, desde Troya paso por Dubrovnik, me voy a México, trabajo y aprendo y cuando el día termina digo: quien se atreve a decir que fue aburrido?                     

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