Diez colores nuevos, de Otto-Raúl González

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Hace un par de días se llevó a cabo en el Centro Cultural Cardoza y Aragón, de la embajada de México, un homenaje póstumo Otto-Raúl González. El evento estuvo lleno de poesía, poetas y músicos.  Gracias a la invitación que me hicieron de la Editorial Letra Negra tuve la oportunidad de comentar un libro de este célebre poeta que nunca se había editado en Guatemala y que ahora vio la luz en el país natal de su autor. Comparto con ustedes mi comentario para la presentación.

Todo lo inesperadamente maravilloso 

es tuang… 

Mil estrellas juntas, 

una sola flor en el desierto,

el hilo de agua para la sed,

el pan siempre,

la felicidad.                                                   

Otto-Raúl González. Diez colores nuevos

En medio de una calle abarrotada de carros, gente, lluvia, un cartel publicitario me pregunta ¿de qué color estás? Un poco pedestre y agobiada por el tiempo pasado entre el tráfico me limito a darle vueltas a la idea de gris tapia, gris tapadera de tragante, gris pared de edificio gubernamental, hasta que llega el verde del semáforo y los carros avanzan, lo que me obliga a avanzar también y a abandonar mi cadena de pensamientos.  

El mundo nos ofrece a diario momentos para apreciar la realidad que nos rodea, aunque pocas veces nos detenemos a dedicarle 20 segundos a la cuestión. Cada uno de nosotros es capaz de percibir de forma distinta las tonalidades de la luz, la humedad en el ambiente y las gamas de color, con lo que varía nuestra percepción de los fenómenos diarios. Puede pasar que no advirtamos más que una realidad brumosa o, con un poco de suerte, con cielo despejado. También puede ser que experimentemos de pronto una sensación de bienestar y entonces percibamos lo verde de la grama a ciertas horas de la tarde o lo agradable de una llovizna continua, aunque por lo regular no pasemos de ahí y la sensación que evoca colores no llegue a formar parte de una relación más compleja. Sin embargo, también puede darse la feliz coincidencia de que hayamos leído algo de poesía que nos abra la puerta hacia realidades coloreadas con otros métodos. A partir de ese momento es más emocionante darle nuestro propio uso a diez colores nuevos creados por un poeta hace, más o menos, medio siglo en lugar de limitar nuestros sentidos al entorno directo y palpable.  

Después de leer los poemas de Diez colores nuevos, puedo decir que a Otto-Raúl González no le bastaban los colores conocidos, ni siquiera la idea de los colores conocidos,  para representar lo que sentía ante los grandes fenómenos naturales, ante la felicidad, el desamparo, el silencio, la nostalgia. Sus diez colores representan más que una gama de tonos que pueden ser creados a partir de una combinación exacta de pigmentos, fórmula práctica crear el material con que se pintan cuadros pero menos adecuada para las imágenes poéticas, que se nutren de letras, de palabras que han de encerrar en sí mismas lo que son y lo que representan, que lo dicen todo pero a la vez se guardan secretos que es necesario desentrañar.  

Sus colores están planteados a partir de emociones. De esta forma los hay esperanzadores y gentiles, sombríos y mortuorios, todos juntos como parte de un prisma que encierra lo sublime y lo trágico y que abre las fronteras hacia un ámbito en que el color nos alcanza aunque tengamos los ojos cerrados, para experimentarlo por medio de la piel, del oído, del olfato, del recuerdo y comprender cómo los valses que bailaron los abuelos fueron yemalor y la ceniza y el humo de los cigarrillos que fuman los sentenciados a muerte con el tiempo se van volviendo anabes. 

Es imposible no estremecerse al descubrir que alguien le asignó un color a la alegría y a la buena suerte, a los viajes imprevistos a desconocidas tierras, a la vida y a la muerte. Es imprescindible comprender el uso de las repeticiones en los textos, la necesidad de reafirmar con los nombres de los colores los múltiples estados que representan. Creo importante mencionar que este libro fue publicado por primera vez en México, en 1967 y que sólo después de 35 ediciones y cuarenta años es editado en Guatemala, para establecer nexos entre un poeta que habló de los melocotones de San Juan aún estando lejos de su tierra y es capaz de suscitar múltiples emociones en los lectores que descubren uno a uno sus colores y se enfrentan a imágenes terribles en las que un color puede representar las voces que no alcanzaron eco y otro color puede acercarnos mil estrellas juntas. 

Dicen que cuando uno lee aumenta su capacidad de soñar a color, es decir, cuando uno aumenta por medio de la lectura su acervo de ideas e imágenes tiene más facilidad para evocar en sueños mundos coloreados y no tiene que conformarse con imágenes sacadas de un televisor en blanco y negro. Me gusta pensar que al leer poesía uno puede aumentar su capacidad de soñar despierto, de pensar a color y acercarse a formas menos materiales de percibir el mundo; de acercarnos a la niñez perdida y vainumia que solo en sueños podemos ver. Supongo que un proceso similar es el que lleva a aquellos que ven el anadrio a transformarse, por medio de la buena suerte de este color, en personas felices hasta decir ya no.  

La poesía no nos ayudará a hacer que las calles se liberen y nuestro paso sea veloz, no nos hará evitar los múltiples rótulos que no nos dejan ver el paisaje, no nos hará más pacientes, pero nos abrirá una puerta o por lo menos una ventana hacia nuevas preguntas, hacia colores, mundos no explorados.   

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7 Comments Add yours

  1. Gilda says:

    Ade, yo también quiero soñar con más colores… muy lindo, te felicito!

  2. mmmmmmmm porfa pongan el contenido completo del lobro io odio estas paginas q no ponen el contenido dompleto

  3. Adelaida says:

    Hola Pajiver el lector. El texto que aparece completo es mi comentario sobre el libro de Otto-Raúl González. Ahora, no tengo los derechos de “Diez colores nuevos” así que por ello no lo puedo poner.

    Saludos cordiales,

  4. Adelaida, yo, Otto Raúl II autorizo -a nombre de mi finado padre y como heredero universal- la publicación de los 10 colores nuevo en tu blog con muchísimo gusto, pues creo que es un magnífico medio para difundir este bellisimo poemario, recibe además un cordial abrazo y mi sincera felcitación por tu texto sobre este colorido muestrario poético de mi padre.
    Otto Raúl II

  5. Mariune Glon says:

    Que maravilloso me parece este libro de los colores nuevos, sueño con el orjuz, lo recomiendo ampliamente.

  6. Rosario González says:

    Me parece realmente maravilloso este libro de lo diez colores nuevos, Tuanj, Aif, Yemalor, Anadrio,Vainumio, Anab, Dunia, Orjuz, Gaurin,

  7. carla says:

    yo busco los diez nuevos colores no cochinadas

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