Había una vez, bibliotecas en CD-ROM…

medline_cd.jpg  “Nuevo! Medline en disco compacto de Cambridge. Compre una base de datos en la misma forma que compra libros… obteniendo acceso ilimitado por una tarifa fija.” En este folleto de 1986, la empresa Cambridge Scientific Abstracts ofrecía un año de registros bibliográficos y abstractos de Medline por $975 anuales.  Cada año anterior costaba $750.  Y el alquiler de una unidad de lectura de CDs más la tarjeta para conectarla a la computadora sumaba otros $500 anuales!Veinte años después, Medline contiene registros bibliográficos desde 1950.  Está disponible sin costo, fácil e instantáneamente, en línea, a través de PubMed.  

En la era pre-CD-ROM y pre-Internet, ya existían las bases de datos en línea.  DIALOG, que era una de las más utilizadas, permitía buscar en cientos de bases de datos bibliográficas (no de texto completo) simultáneamente.  La conexión se hacía por redes como TELENET o TYMNET, que eran lentas y costosas.  Así que en los años 80, nació la opción de adquirir contenidos…… en CD-ROM, como el Medline en Compact Cambridge.  Al tener todos los datos en un CD, uno se ahorraba la conexión y los costos recurrentes de búsqueda.   Los gurús de la época predijeron que en el futuro, todos los contenidos posibles serían distribuídos en CDs.  Por ejemplo, en 1987, Miriam Drake dirigía el proyecto “Library 2000” en Georgia Tech y opinó que para el año 2,000, las bibliotecas ya casi no tendrían papel, ya que guardarían todos los artículos de revistas en discos ópticos– lo cual obviamente no pasó.  Además, viendo la situación retrospectivamente, había varias limitantes en esto de colocar bibliotecas en discos ópticos.

Primero, parece mentira, pero las computadoras de hace 15 años no traían unidad para leer CDs.  Estas se compraban por aparte, a un costo de muchos cientos de dólares.  Para conectarlas a la computadora se necesitaba una tarjeta SCSI, un cable especial, y software correctamente instalado, lo cual no siempre era trivial.  La LvM fue la primera biblioteca de Guatemala en tener terminales públicas con lectoras de CD para el acceso a bases de datos, y el Medline fue una de las primeras que adquirimos, gracias al interés de nuestra Facultad de Medicina.  En febrero de 1994, organicé en la UFM un Taller Centroamericano de CD-ROM, con el objetivo de “desmistificar la tecnología”: desarmamos varias computadoras y les instalamos unidades de CD, y probamos una variedad de bases de datos, incluyendo programas de multimedia, con audio y pequeños clips de video.  Nuestra actitud era: ahora es difícil y nuevo, pero pronto, todos tendremos esta tecnología.  Eso sí sucedió.

Una segunda limitación era que las bases de datos no cabían en un sólo CD.  Así pues, cada producto tenía su propio software de aplicación que debía ser instalado y configurado, y que servía como interfase de búsqueda.  Por ejemplo, Medline publicaba un CD anual.  Si uno deseaba buscar el mismo tema en varios años, tenía que ir cambiando de CD cuando el sistema lo indicara.  Para la LvM conseguimos varias unidades de CD múltiple, que podían leer (si mi memoria no me falla) hasta cinco CDs simultáneos.  Con esto estuvimos muy bien, hasta que obtuvimos una copia del CD-MARC, la base de datos de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos que contenía, en seis CDs, miles de registros bibiográficos y de autoridades en formato MARC.  Muy útil para catalogar, pero obviamente, tenía un disco más de lo esperado, y esto era problemático, ya que el sistema indicaba qué disco debía insertarse, pero después frecuentemente se quedaba trabado.  Sin duda, el software de CD-MARC no estaba pensado para funcionar con unidades múltiples. 


quantarc.jpg
La biblioteca electrónica QUANTARC contenía información sobre materiales y métodos de construcción.  El texto en la imagen dice “Powerful Personal computer with 100 MB hard disc and CD-ROM reader”.  La empresa incluso obtuvo una patente en 1996, pero desapareció en la era de Internet.


Un tercer inconveniente de estas bibliotecas en CD era su alto costo.   PsycLIT de la APA, conteniendo registros bibliográficos  (o sea, sólo abstractos, no texto completo) de 1981 a 1986, costaba $3,500 anuales.   Si se deseaba agregar los registros bibliográficos de 1974 a 1982, había que agregar $1,495 anuales.   Una suscripción de tres años de Books in Print, incluyendo la lectora y el controlador Sony, costaba $1,210 anuales.   Subiendo un poco de rango, adquirir la colección de cuatro CD-ROMs conteniendo el catálogo de libros de la British Library requería un pago (único) de 10,000 libras esterlinas.  De nuevo, esto hoy nos parece absurdo, dado que eran sólo registros bibliográficos y que hoy en día los tenemos a un click gratuito de distancia!

El cuarto inconveniente, ya mencionado en el párrafo anterior,  era que estos productos se limitaban a registros bibiográficos y no a texto completo.  Pero recordemos que en ese entonces, las publicaciones no necesariamente se producían electrónicamente, por lo que hubiera sido necesario digitalizarlas, y para la época, eso hubiese tenido un costo realmente prohibitivo.  Es hasta hoy en día que estamos empezando a tener acceso a los “back issues” en texto completo de muchas publicaciones, sin duda gracias a mejoras en software de reconocimiento de caracteres (OCR).

Un quinto incoveniente era que los CDs se desactualizaban rápidamente, ya que   normalmente, estas suscripciones incluían cuatro actualizaciones anuales, es decir, un disco nuevo era enviado cada tres meses.  Pero eso no era suficiente para cubrir los intervalos de al menos dos meses entre la salida de nuevas publicaciones y la llegada del CD que las indexara.  Algo interesante es que, frecuentemente, el usuario estaba obligado a devolver al editor el disco anterior al nomás recibir el nuevo!

Todos estos problemas se han solucionado (en mayor o menor medida) con el rápido crecimiento de Internet.  Qué conveniente es conectarse y de inmediato tener acceso a la información más actualizada, y en texto (o imagen o video o audio) completo!  Pero ahora tenemos un problema potencial con el que esperamos no toparnos muy seguido: qué nos queda cuando perdemos la conexión a Internet…? 

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One Comment Add yours

  1. GoryPastror says:

    Follow these guidelines and you will build that new home with little, or no, problems. copper roofing can help…

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