Monasterio El Escorial Durante la Edad Media las bibliotecas se encontraban en los conventos y monasterios y sólo los monjes podían hacer uso de los documentos.  

Los libros de dicha época eran muy caros por la laboriosidad con la que eran trabajados y por el alto costo del pergamino, material que se usaba desde la civilización griega. 

Los catálogos medievales servían más para los monjes, que los custodiaban, que para el público y como el número de manuscritos era pequeño, no era un problema su organización. El préstamo era sólo bajo seguridad dado el gran valor que tenían las obras. El énfasis en el valor material de los libros continuaría hasta el siglo XVI. 

Los datos bibliográficos que se conservaban constituían sobre todo una especie de inventario, con el nombre de los autores y títulos de las obras. Y en muchos monasterios las listas de libros no eran solamente con la finalidad de hacer el catálogo sino para llevar un control de las donaciones recibidas. 

Los catálogos estaban formados por listas de las obras, según aparecían en los estantes e incluían guías de contenido de cada obra o instrucciones de cómo debían ser usados.

Continuará…

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