¿Qué tiene en común, trabajar en el Centro de Información de la Biblioteca y trabajar en el departamento de servicio al cliente de la SAT?   

¡Absolutamente nada! Me contestarán algunos.  Sin embargo, les diré que ambas representaciones tienen como denominador común al: “Cliente Guatemalteco”.  ¿Y qué tiene de especial el cliente chapín?  Pues bien, tiene rasgos y características muy especiales y a pesar de ello, nos cuesta considerablemente poder describir con exactitud y en pocas palabras las particularidades.  Hoy veremos una.

Partiendo de esta inquietud, le pregunté al Dr. Juan José Hurtado,  Catedrático de esta Universidad, en una de las tan amenas y enriquecedoras pláticas fuera de aulas,   ¿Cuál considera, es el mayor rasgo que nos caracteriza a nosotros los chapines?  Y Me dijo: “el chapín no sabe, le cuesta, decir, sí o no.  Es decir, no le gusta comprometerse”.  Es cierto,  lo vemos por ejemplo muy seguido en clases, cuando el catedrático pregunta si alguien tiene dudas….seguidamente lo único que se escucha es un silencio rotundo.  Porque al guatemalteco, aunque sí hay excepciones, le cuesta demostrar realmente lo que quiere, siente o necesita.  Preferirá, antes de ser víctima de una burla,  permanecer callado e ir resolviendo el problema en el camino, o bien preguntar a su compañero vecino, quien probablemente le responderá (acompañado de una risita): A saber vos, yo tampoco entendí.

Por miedo,  por vergüenza, o por tradición, así es la cosa; y podríamos  encontrarnos en situaciones complicadas y sin darnos cuenta.  Uno de los indicadores podría ser que el usuario esté de acuerdo con todo, sin hacer ninguna pregunta.    Nosotros (que tenemos el poder de la información) somos responsables  por evitar que esto siga sucediendo y porque  la información, no solo sea transmitida correctamente, sino que de verdad sea transmitida.   Debemos contar con la suficiente vehemencia y visión para poder dar un servicio completo e íntegro; utilizando todas las herramientas y poniendo en práctica la capacitación a la que hemos sido afortunados.  Sólo nos basta  con identificar éste y algunos otros rasgos, tener buena actitud y no ser inaccesibles.  Pero sobre todo, no ser  inaccesibles.  ¿Con uno basta, o no?

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