Despacioooo! “If it’s not online, it does not exist.” Así habló el Dr. Donald H. Dyal, decano de las Bibliotecas de Texas Tech University, durante la plenaria de la Texas Conference on Digital Libraries (Austin, Texas, 30/05/2007.)  El Dr. Dyal ilustró su comentario con esta imagen del pobre autor que aún escribe a mano, en papel, por lo cual sus ideas van agarrando camino pero a paso de… bueno, así.


El artículo impreso, en los tiempos de Google: si no está en línea, realmente “existe”?  O como diría la abuelita de Caperucita, si cae un árbol (o aúlla un lobo) en el bosque, y no hay nadie para oírlo, hace ruido?  Antes de ponernos tan posmodernos… presurosa aclaro: la cuestión que me ocupa de momento es puramente práctica, y consiste en explorar el costo/beneficio de seguir llenando nuestras bibliotecas con ítems impresos.  El préstamo de libros y revistas per capita baja año con año, mientras la demanda por recursos digitales (tan convenientes, en verdad) sube y sube y sube.  El Dr. Dyal extrapola así: si un libro o artículo de revista NUNCA fuera digitalizado, dejaría de existir, no necesariamente como objeto, físicamente; pero sí su contenido, porque se iría quedando en el olvido, anaquelizado en el inconsciente colectivo.  

Uso de items en bibliotecas Texas Tech U. por D. Dyal (2007)

El Dr. Dyal presenta como evidencia esta sencilla pero elocuente gráfica basada en estadísticas de las bibliotecas de Texas Tech University.  Puede verse cómo la cantidad de “usos” de revistas impresas (Used Paper Journals, la línea celeste) y libros impresos (Book Circulations, la línea amarilla) anda por debajo de 200,000 anuales y no ha variado mayor cosa en cinco años.  Contrástese con el marcado incremento en “usos” de revistas digitales (Electronic Journal Use, la raya roja) y la cantidad de visitantes a las bibliotecas (Gate Count, o sea, conteo automático en las puertas de entrada, raya verde.) 

Pero, cómo puede ser que llega más gente a estas bibliotecas, pero el material impreso se usa menos?  Será posible que vengan a hacer algotra cosa que leer nuestros libros y revistas?  Ah, si les intriga, ya platicaremos de la cantidad de visitantes y sus hábitos, en futuras entregas!

Por lo pronto, concentrémonos en el marcado e innegable incremento del uso de revistas (y otros contenidos) en línea.  En el caso de nuestra biblioteca LvM, tendremos que esperar un par de años para evaluar el impacto de algunos cambios recientes, como la reorganización y actualización de la colección física, la integración de todos los materiales en los anaqueles, y el nuevo préstamo de revistas sueltas y encuadernadas.  En cuanto a recursos digitales, contamos con datos desde 2003, año en que empezó la suscripción a JSTOR; y al día de hoy tenemos suscripción a 14 bases de datos importantes.   De un total de 536 ítems (artículos en texto completo) que fueron vistos en 2003, subimos a un total de 47,514 en 2006.   Que si una buena parte (estimamos de 15 a 20%) de estos hits es resultado de los cursos de entrenamiento que damos en la Biblioteca?  Es posible, pero argumento que sí hubo uso real, pues durante las sesiones de búsqueda tratamos de investigar temas relevantes a las clases de los participantes.  Que si a lo mejor muchos artículos bajados no fueron leídos?  Lo mismo suele pasar con buena parte de los artículos que uno fotocopia y lleva a casa, no es así?  

Pero en la LvM no sólo consumimos, también creamos productos y los ofrecemos en línea.  Como bien dice Nora, el primero y uno de nuestros principales productos es nuestro catálogo, a través del cual anunciamos la existencia de ítems físicos (libros, revistas, videos, etc) y también digitales: las tesis de nuestros graduados, en PDF; los Tópicos de Actualidad del CEES, en texto completo; las imágenes de los mapas de nuestra Mapoteca; y las versiones streaming de videos producidos en la UFM y digitalizados por New Media UFM, como por ejemplo, la conferencia “El Proceso Económico“, en la cual participa el fundador de la UFM, el Dr. Manuel F. Ayau. 

Este video, que lleva a la fecha 23,877 visitas, “existiría” así, si sólo estuviera disponible como un cassette físico en formato VHS colocado en nuestros anaqueles?

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