10 formas en que la tecnología está revolucionando la educación

Educación-Tecnología

Fabio Sergio, de frogdesign, publicó un interesante artículo sobre 10 formas en que la tecnología está dando una nueva forma a las ideas que tenemos sobre educación y me pareció interesante compartirles algunas ideas.

Resumiendo, sus puntos son los siguientes:

1. Aprendizaje continuo: aprender será cada vez más una parte de nuestra vida cotidiana.
2. Leapfrogging educacional: con recursos tecnológicos, niños del mundo subdesarrollado pueden “saltarse el trámite” de asistir a una educación tradicional y ser más eficientes en su educación.
3. Una nueva cepa de “estudiantes de por vida” (y educadores de por vida.
4. Reducción de obstáculos físicos a la educación
5. Un nuevo tipo de alfabetismo: aprender a aprender de software
6. La “larga cola” del nuevo modelo de educación
7. Profesores y alumnos intercambian papeles
8. Sinergia con iniciativas de salud y banca móviles
9. Nuevas oportunidades para instituciones tradicionales
10. Una revolución que lleva a educación cada vez más personalizada.

Creo que los puntos clave realmente son los de educación personalizada y the long tail, que es una idea acuñada por Chris Anderson en la revista Wired en 2004 y que se refiere a la forma en que la distribución estadística de alcance (en este caso de una tecnología) se concentra más en la cola de la gráfica social y no en la pequeña porción que puede permitirse una utilización más intensiva.

Eso sí, antes que la tecnología de aprendizaje importa preguntarnos sobre la cultura de aprendizaje.

El Dr. Frankenstein necesita tu ayuda

Hace unos días publiqué una nota sobre cómo aún no sabemos cuál es el verdadero futuro del ebook y cómo hasta ahora se han basado en el modelo de papel. Pero hoy me topé con Frankenstein, de Dave Morris y adaptado de la novela clásica de Mary Shelley, que pretende llevar el concepto de ebook un paso más allá del puro texto.

Tus decisiones guían las acciones del Dr. Frankenstein en la creación del moderno Prometeo y la historia se puede desarrollar de varias maneras. Ahora, esta “tecnología” la viví yo en esos libros que leí en el sexto grado donde habían varias tramas de acuerdo a lo que uno pensara que iba a ocurrir a continuación y, para ser honestos, no me parece el trabajo artístico de más alto nivel. Aún soy agnóstico sobre el futuro del ebook y por lo pronto me conformaría con que más editoriales en español y otros idiomas empezaran a ingresar al mercado, en lo que el inglés funciona como punta de lanza al experimentar con estas nuevas ideas.

Frankenstein-1

Frankenstein-Lab

Frankenstein-London

Libros digitales: “el medio es el mensaje”

Marshall McLuhan es el famoso gurú de los medios y la comunicación que popularizó el dicho “el medio es el mensaje”; seguro recuerdan de esta escena en el cine en Annie Hall, de Woody Allen.

Hoy encontré un debate interesante, especulando sobre qué diría McLuhan del mercado de los libros digitales, y me gustó particularmente la opinión de Nicholas Carr, que reproduzco a continuación:

McLuhan señaló que el contenido inicial de un nuevo medio es el medio al que reemplaza, y parece que estamos en esa fase con los libros digitales: el contenido de los libros digitales de hoy son los libros impresos. Esto quiere decir que no sabemos aún qué es un libro digital en realidad, porque aún no ha tomado su verdadera forma. Hay una pista importante: en la propia web vemos cómo se ve un medio computarizado, conectado a una red y en una pantalla mediana; y es a esto como podría parecerse más un libro digital en una etapa más avanzada que a un libro tradicional. Si un libro en papel sirvió, para robar la frase de Robert Frost, como “una calma momentánea ante la confusión”, el ebook probablemente servirá como una mayor indulgencia en dicha confusión, refiriéndonos a ella como una mezcla de factores, un revoltijo o un desconcierto.

Esta imagen es del libro The Medium is the Massage de McLuhan:

Book is an extension of the eye

The Great Stagnation (Reseña)

Tyler Cowen

Tyler Cowen es uno de los mejores economistas en la actualidad y quizá uno de los más leídos en línea. Su blog Marginal Revolution está posicionado entre los más buscados por la diversidad de temas que cubre y el nivel de insight que ofrece. Para conocerlo un poco más puedo recomendarles un perfil que le hizo la revista Bloomberg hace un par de meses.

De tal palo tal astilla y el libro más reciente de Cowen, The Great Stagnation: How America Ate All The Low-Hanging Fruit of Modern History,Got Sick, and Will (Eventually) Feel Better, es uno de los más discutidos en el último año. En gran parte esto se debe a su lanzamiento original en formato Kindle Single y la consecuente discusión que un tema, por lo demás controversial, generó en blogs, podcasts y demás.

Hasta el momento no hay acuerdo sobre si la tesis es correcta, pero se las adelanto:

A partir de 1973 el ingreso medio de las familias estadounidenses comenzó a disminuir la velocidad de crecimiento debido principalmente a que la fruta madura que permitió un crecimiento acelerado durante la primera mitad de siglo se ha agotado con mucha velocidad.

El argumento de Cowen es que esta “fruta” lista para comerse y crecer a zancadas ha estado presente en varias formas a lo largo de la historia norteamericana: primero como tierra no ocupada y disponible que pudo aprovecharse sin mayor costo, luego como un grupo poblacional que al ser educado (esto es, llevado de las fábricas a los laboratorios científicos) nos permite obtener grandes ganancias de un proceso relativamente barato.

Tercero, que la era de grandes innovaciones que duró un siglo, donde vimos el surgimiento de tecnología como el refrigerador, la lavadora, la radio, televisión, la luz eléctrica y automóviles baratos, está estacionándose en un punto donde las mejoras son incrementales y no tan dramáticas. Los productos han mejorado, pero el desarrollo de nuevas tecnologías se ha alentado.

Hemos alcanzado una plataforma tecnológica, y esto debería hacernos pensar en serio sobre muchas cosas: el papel del gobierno, el resultado de la crisis económica y sobre todo, sobre las cosas que podemos hacer al respecto de este “estancamiento”. Cowen no da la respuesta en su totalidad, pero sí nos hace recordar que lograríamos mucho de elevar el estatus social de los científicos: tener en alta estima a los pensadores, creadores e inventores es una condición necesaria para que volvamos a ver grandes (y quiero decir GRANDES) avances tecnológicos en nuestro tiempo.

Este es un texto corto, pero con mucho valor para llevar nuestras discusiones. Cowen mandó a la imprenta una versión física de su libro, originalmente sólo digital, y ya lo tenemos en la colección.

Los periódicos serán historia… desaparecerán…

Pero qué es la historia sino el recuento de ‘los daños’ y logros alcanzados por la humanidad a lo largo de cientos de años.  O la historia es lo que el amansaburros de la Real Academía describe como,

Narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados.

Y si esto es cierto, el que los periódicos desaparezcan no debería de preocupar en realidad a nadie más que a los dueños y accionistas de esas empresas.

Mi primer empleo ‘serio’ lo tuve a los 17 años cuando trabajé en el proyecto de una antropóloga revisando la biblioteca de Cirma.  Mi función era revisar el contenido del periódico El Imparcial durante la época del gobierno de Jorge Ubico y algunos años antes.  Debía identificar artículos que hablaran sobre los indígenas guatemaltecos y las menciones que de esos grupos se hacía en el periódico.  En ese caso, El Imparcial, fungía como una fuente histórica de información y durante muchos años ha estado fuera de circulación.  Ese antiguo y rico periódico dejó de imprimirse, pero no por eso ‘desapareció’.  Sigue existiendo en registros y colecciones privadas; quizás algún día los microfilms que existen de ese material sean digitalizados y cualquier persona interesada en investigar la historia pueda ingresar y utilizarlos.

Así, ahora que inicia un nuevo siglo todos los escritores, comentaristas, bibliotecarios e intelectuales empiezan a discutir la desaparición de los periódicos que aún sobreviven, otros discuten la desaparición de los libros y otros más ozados se atreven a discutir la desaparición de las bibliotecas.  Pero todos estos antes mencionados no desaparecerán; tan sólo serán reemplazados por nuevos servicios y su valiosísima información será conservada en los sistemas más económicos y eficientes que se encuentren disponibles.  Por eso, cuando leo noticias y chistes como el siguiente yo no me preocupo, ¡al contrario!

via: Terry Mosher (Aislin), Montreal, Canada, The Montreal Gazette

via: Terry Mosher (Aislin), Montreal, Canada, The Montreal Gazette

¡Mi reacción, en cambio, es emocionarme porque estoy siendo parte de un cambio histórico que probablemente muchos desearán haber visto en unos 100 ó 1,000 años!