El mundo en un estante

Britannica

La Enciclopedia Británica dejará de producir su versión impresa. Para ser sinceros cuando me enteré mi reacción fue que no entendía cómo había durado tanto. Un tanto cínico, correcto, pero creo que desde que Wikipedia llevó el espíritu de Diderot al contexto del moderno crowdsourcing el modelo de expertos debió adaptarse a otros usos.

En el New York Times hay una interesante discusión al respecto:

A.J. Jacobs, escritor de Esquire, comienza un artículo nostálgico que termina en una nota positiva:

Los libros daban confort. Un set de Británicas enviaba el mensaje de que toda la información del mundo cabía en un estante. Hans Koning, escritor del New Yorker, una vez tildó a la Enciclopedia Británica como la culminación del iluminismo, la creencia ingenua de que todo el conocimiento humano puede presentarse desde un sólo punto de vista. La Británica marchaba de corrido, organizada y pulcra, de la A a la Z. Era contenible, al contrario del caos de Wikipedia.

Phoebe Ayers de la biblioteca de la Universidad de California, por su parte, hace una interesante defensa de las enciclopedias entendidas desde una perspectiva ligeramente distinta:

Le pregunté a editores de la Wikipedia sobre este tema; sobre si las enciclopedias de papel eran tan importante para ellos como para mí cuando crecí? Casi todos respondieron que también habían amado las enciclopedias. Uno escribió: “Obtuve casi el mismo sentimiento con ellas que ahora reconozco con Wikipedia – el sentido de poder buscar casi cualquier cosa y encontrarme con muchos tipos de detalles interesantes, información en cantidades sólo esperando ser absorbidas” […] Curiosidad y la posibilidad de conocer de cerca un mundo vasto: la razón por la que leemos enciclopedias, y por la cual las escribimos, también”.

A Alexander Chee, por su parte, no le agrada del todo el nuevo cambio:

He disfrutado de Wikipedia, pero nunca quise que reemplazara a la Británica: me parece demasiado ingenuo, un signo de que tal vez confiamos demasiado en nosotros mismos. Peor, la ascensión de Wikipedia sobre los textos de expertos con credenciales me parece la institucionalización de dos problemas culturales: uno, la creencia de que todos tenemos derecho a nuestras opiniones, y un derecho a basarlas en mala información; y segundo, que podemos obtener depender de contenido gratuito. Los textos generados por usuarios son valiosos […pero] creo que aunque la información debería ser tan democrática como se pueda, no creo que debería ser democráticamente producida. Me gustan los expertos y el sistema que apoya su trabajo.

¿Cómo resolver el asunto de las enciclopedias entonces?

A mí me parece que la Británica lo tenía claro desde un principio. Menos de 1% de sus ingresos venía de las ventas en papel, después de todo. Y quizá el temor más grande es que abandonaremos el conocimiento de los expertos por el de la gente normal, pero quizá sea la mejor forma de abarcar el mundo que ya no cabe en un estante.

Queremos saber tanto de tantas cosas que el mecanismo de edición de la Wikipedia funciona para tener una idea básica de cada tema, de fuentes que lo conocen (tal vez no a profundidad, pero sí de cerca). Quizá el papel de los expertos lo tenemos que asumir nosotros, al darle significado a la información que nos encontramos y verificar su validez por nuestros propios medios, en vez que alguien más lo haga por nosotros.

Jimmy Wales visitó la UFM hace unos años y lo explica en este video, el fragmento clave es este.

Perspectivas sobre la educación formal: ¿realmente es necesaria?

Education-New Yorker Cartoon

Bryan Caplan escribió un interesante artículo del blog de LibertyFund donde habla sobre educación, haciendo énfasis en los dos distintos paradigmas educativos que ha observado en los textos que ha leído y sobre los cuales se trata su próximo libro.

Dice así:

La primera es el paradigma económico: juzgar la educación por el retorno pecuniario. De acuerdo con esto, la educación es un éxito y la tragedia es que muy pocas personas toman ventaja de la oportunidad que la educación les plantea. Un ejemplo es The Race Between Education and Technology de Goldin y Katz.

La secunda es el paradigma académico: juzgar la educación por el aprendizaje. De acuerdo con esto, la educación es decepcionante cuando menos, y una desgracia la mayor parte del tiempo. La tragedia es que muy pocos estudiantes toman la oportunidad intelectual que la educación presenta. Un ejemplo es Academically Adrift: Limited Learning on College Campuses de Arum y Roksa.*

Bryan tiene un libro en progreso que, tentativamente, se llamara The Case Against Education y cuyo tema serán ambas corrientes, diciendo que más o menos son correctas con respecto a las variables que les interesan, pero que haríamos mejor en decantarnos por el modelo de signaling sobre la educación que él planteará en sus páginas.

La historia en pocas palabras según el autor.

Mientras las personas de baja productividad se mantengan como prospectos débiles para asistir y completar la escuela, y mientras los empleadores sigan teniendo sólo información imperfecta, permanecer en la escuela puede causalmente incrementar tus ingresos, incluso si no logras aprender algo útil- o algo inútil, por lo demás.*

Este tema será interesante porque Caplan, además de un pensador que cuestiona activamente sus propias ideas, es bastante multidisciplinario y lleno de energía. También tenemos en la colección The Myth of the Rational Voter y Selfish Reasons to Have More Kids del mismo autor y toda una biblioteca sobre el tema de educación.

Mis recomendaciones personales son: