Los escritores del siglo XXI

Feria internacional del libro de Guadalajara

Del 26 de noviembre al 4 de diciembre de 2011 se celebrará la XXV Feria Internacional del Libro de Guadalajara, uno de los eventos más importantes en el mundo de la literatura de habla hispana. Como es tradición en algunos de estos eventos, surge la duda de quiénes son los nuevos autores que están generando literatura que pasará a la historia, quiénes son las jóvenes promesas dentro de la historia editorial. Y además, si verdaderamente están haciendo literatura o si tienen más bien un golpe de suerte y son descubiertos por un buen agente literario o un buen editor.

Este fenómeno no es nuevo al mundo de las ferias editoriales y en un artículo del Babelia de esta semana se hace un recuento de los “nombramientos” más importantes de los años recientes.

Bogotá 39

Bogotá 39
En 2007 se dieron cita los mejores escritores menores de 40 años, a raíz de una iniciativa de la capital colombiana. Entre estos nombres se encuentran varios de los que usted seguramente ha leído como lo más contemporáneo, pues a mí me ocurrió lo mismo cuando vi el listado, aunque debo confesar que no a todos los conozco.

Aquí encontramos a Jorge Volpi, Andrés Neuman y Santiago Roncagliolo como figuras confirmadas y se comienza a arrojar luz sobre otros escritores como “Juan Gabriel Vásquez, Wendy Guerra, Karla Suárez, Iván Thays, Álvaro Enrique y Alejandro Zambra”.

Me llamó la atención que se incluye a varios escritores de orígen latinoamericano que viven en Estados Unidos y a quienes conocí apenas recientemente: Daniel Alarcón y Junot Díaz, a quien su obra le mereció el Pulitzer.

Otros autores como Eduardo Halfon apenas comienzan a ser mencionados.

El listado de Granta

En 2010, la revista británica Granta lanzaba la lista de 22 mejores autores en español y confirmaba a algunos como Neuman, Zambra y Roncagliolo, pero también daba más protagonismo a otros: “Rodrigo Hasbún, Pola Oloixarac, Samantha Schweblin, Lucía Puenzo, Carlos Labbé y Carlos Yushimito. Al mismo tiempo, las editoriales tradicionales y las nuevas continuaban sus propias búsquedas de donde han surgido autores como William Ospina, Yuri Herrera, Ednodio Quintero y Andrea Jeftanovic”.

Y el listado de la FIL de Guadalajara 2011

Si con los nombres anteriores usted va sintiéndose un poco desactualizado, no se asuste. Es lógico porque no todos mantenemos la atención sobre la literatura de último momento, pero quizá esta lista de nombres pueda ayudarle a que la próxima vez que visite una librería o la biblioteca y los vea, el nombre resalte de los estantes y descubra una buena novela.

  • Juan Álvarez (Colombia, 1978)
  • Luis Alberto Bravo (Ecuador, 1979)
  • Andrés Burgos (Colombia, 1973)
  • Fabián Casas (Argentina, 1965)
  • Miguel Antonio Chávez (Ecuador, 1979)
  • Carlos Cortés (Costa Rica, 1962)
  • Francisco Díaz Klaassen (Chile, 1984)
  • Jacinta Escudos (El Salvador, 1961)
  • Nona Fernández (Chile, 1971)
  • Fernanda García Lao (Argentina, 1966)
  • Ulises Juárez Polanco (Nicaragua, 1984)
  • Roberto Martínez Bachrich (Venezuela, 1977)
  • Emiliano Monge (México, 1978)
  • Javier Mosquera (Guatemala, 1961)
  • Diego Muñoz Valenzuela (Chile, 1956)
  • Enrique Planas (Perú, 1970)
  • María Eugenia Ramos (Honduras, 1959)
  • Luis Miguel Rivas (Colombia, 1969)
  • Giovanna Rivero (Bolivia, 1972)
  • Hernán Ronsino (Argentina, 1976)
  • Pablo Soler Frost (México, 1965)
  • Daniela Tarazona (México, 1975)
  • Dani Umpli (Uruguay, 1974)
  • Eduardo Varas (Ecuador, 1979)
  • Carlos Oriel Wynter Melo (Panamá, 1971)

Para ser sinceros, de aquí sólo he leído a Mosquera, por guatemalteco y porque se graduó de mi colegio, pero su libro “Angélica en la ventana” me da pie a pensar que es una buena selección de obras recientes y autores que prometen bastante.

Y para redondear, dice Santiago Gamboa:

En suma, ¿América Latina hoy? Una cantidad de autores de diferentes generaciones, con todas las tendencias que existen en la literatura, y que esperan ser leídos más por su calidad que por la aún mágica o mítica y muchas veces trágica región en la que nacieron.

El ruido de las cosas al caer

El ruido de las cosas al caer

El ruido de las cosas al caer
Alfaguara, 2011
pp. 272

Juan Gabriel Vásquez cuenta la historia de dos hombres y con ella, la de la generación que presenció el desplome de los muros de un sueño, en honor al epígrafe de Aurelio Arturo que al hablar de una ciudad que arde por la noche da pie a la historia que le merece el Premio Alfaguara de novela 2011.

Para Antonio Yammara bastó que se enterara de la fuga de un hipopótamo del zoológico legendario de Pablo Escobar para introducirse progresivamente en la vida de Ricardo Laverde, el hombre a quien había conocido en un billar y con quien había intercambiado muy pocas palabras en su vida. La historia de Laverde lo lleva a la primera parte de los años setenta, esos años que vieron la entrada de una generación ingenua en la persecución injusta hizo del comercio de narcóticos una actividad peligrosa, pero en la que muchos, como Ricardo, se involucraron de forma honesta y límpida. Después de todo, Laverde es un idealista que está intentando revivir un sueño que su abuelo vio frustrado y que él buscaría revivir: volar esas cosas que se pilotan como lo había hecho Saint-Exúpery y algunos de sus personajes. Volar para quienes lo contratarían para mover un nuevo tipo de mercancía sólo era una ventana para lidiar con la dificultad de llevar su vida con Elena Fritts y su hija Maya, poder comprar una casa y una Nissan Patrol vieja con que llevarla hasta su casa en La Dorada, a medio camino entre Medellín y Bogotá.

Es la generación de Maya y Antonio la que crece en el panorama de la guerra que declaró Nixon pero cuyas víctimas las pusieron (y las siguen poniendo) los países como Colombia, México y Guatemala, y cuyas batallas sirven de lugares comunes entre las biografías de quienes en ellos han crecido: ¿Dónde estabas cuando mataron a Lara Bonilla? ¿O cuando a Galán? Los puntos de anormalidad que pasan a ser más soportables cuando se comparten, como si el simple hecho de no estar tan solo hiciera más tolerable el proceso de descomposición que presenciaban.

La narración que hace Vásquez crea una atmósfera agradable que enlaza todos estos temas y algunos otros de la sociedad latinoamericana de hoy. El punto de vista que tiene Yammara es distinto al de la literatura contemporánea que explota desde lo interno todas las realidades del narco. El ruido de las cosas al caer quiere ser un espejo para ver la verdad de una generación, pero sin hacerlo directamente a los ojos.

El libro está en nuestra colección.

Juan Gabriel Vásquez