Ciencia y arte, más cerca de lo que parecen

¿Qué tiene en común Jorge Luis Borges con la neurociencia moderna? ¿Y la fotografía con la historia natural? ¿O la ciencia y una pequeña flor? ¿O la música con la filosofía?

Varias cosas, de hecho. La relación entre todos estos temas es el cuerpo de un nuevo proyecto que surgió para llevar ideas frescas a Guatemala y Latinoamérica, o a donde se halle alguien que hable español y quiera utilizar su tiempo en línea de forma productiva:

Se llama wondrus porque se inspira en lo maravilloso de la vida, que en inglés se escribe “wondrous”.

Y pueden visitarla aquí:

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Ernesto Sabato

“La literatura no es un pasatiempo ni una evasión, sino una forma –quizá la más completa y profunda- de examinar la condición humana”.

Ernesto Sabato murió a hace poco más de un año, el 30 de abril de 2011. Y como uno de los autores más importantes del siglo XX en Latinoamérica, hace falta celebrar su vida y obra como lo hemos hecho con otros autores que le antecedieron. Nació en 1911 en Buenos Aires Argentina, en 1984 obtuvo el Premio Cervantes y entre sus obras más conocidas se encuentra El Túnel, Abaddón el exterminador, La resistencia y Sobre héroes y tumbas.

En el diario El País, Winston Sabogal hace una recopilación de sus ideas sobre varias áreas del conocimiento. Aquí les reproducimos algunas:

“Idea fija en el creador. El tema no se debe elegir: hay que dejar que el tema lo elija a uno. No se debe escribir si esa obsesión no acosa, persigue y presiona desde las más misteriosas regiones del ser. A veces, durante años”.

“La literatura no es un pasatiempo ni una evasión, sino una forma –quizá la más completa y profunda- de examinar la condición humana”.

“El romanticismo no fue un mero movimiento en el arte, sino una vasta y profundísima rebelión del espíritu todo y que no podía no atacar las bases mismas de la filosofía racionalista. Las cosas habían llegado demasiado lejos para que no tuvieran que empezar a retroceder”.

“El tango produce sensaciones verdaderamente hermosas, que se refieren siempre a temas metafísicos de soledad, nostalgia y muerte. Esta sensación de abandono era además agravada por la enorme extensión del país y sus pampas. El gaucho es un hombre solitario frente al infinito. En él, el sentimiento religioso es inevitable”.

Ernesto Sabato

“¡Hay que mantener a raya la muerte de la imaginación!”

Esa es la recomendación final que hace Harold Bloom, el famoso canonista y crítico literario, en una conversación que abrió un interesante debate sobre el espíritu de la crítica literaria contemporánea, con sede en Babelia, suplemento dominical de El País.

Lo expresa casi al final de la entrevista como una recomendación para dejar de “bordear el abismo cultural”. Es el reclamo de un hombre que siempre ha sostenido un duelo contra lo corriente; alguien para quien la literatura son las pulsaciones de su vida, que ha enseñado a amarla y en cuyo empeño pasó a ser uno de los críticos de referencia del último medio siglo, un relevo y respuesta a otros como el poeta T. S. Eliot. Todo viene de aquel niño que a los diez años empezó a leer poesía, a los 13 descubrió Macbeth, de Shakespeare, y, sin darse cuenta, se convirtió en un heredero de Longino, que propugna una ideología estética, y también en una especie de incentivador del espíritu agonista, del duelo dialéctico, en busca de… ¡La belleza! ¡El arte! ¡Lo sublime!

Es precisamente este mismo niño de 13 años quien por su camino hacia los 81 ha producido muchas grandes obras de la crítica literaria e incluso un libro este año, titulado The Anatomy of Influence: Literature as a Way of Life, y que es de los grandes títulos de las publicaciones recientes.

Su obra fundamental es quizás El canon occidental (en inglés en la colección) pero además es famoso por Genios: un mosaico de cien mentes creativas y ejemplares (en inglés también).

Otras obras de Bloom son:

Harold Bloom

Charles Bukowski sobre la censura

En 1985, una biblioteca pública removió de su colección el libro de Charles Bukowski “Tales of Ordinary Madness”, una re-publicación de algunos de los cuentos que en español se tradujeron en su versión original: “Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones”. La razón de la censura fue que consideraron que la obra era muy sádica, ocasionalmente sadista y discriminatoria de ciertos grupos, incluyendo a los homosexuales. La obra de Bukowski, de hecho, es parte de una corriente contemporánea de la literatura estadounidense que puede considerarse sórdida, poco amigable y temperamental, pero no hay razón alguna que justifique la censura de una obra sólo porque se está en desacuerdo con lo que plantea.

Bukowski, sin embargo, respondió a un periodista de nombre Hans van den Broek sobre la opinión que le merecía la expulsión de su libro de la bilbioteca local. Aquí les copio un fragmento y la imagen del texto total:

In my work, as a writer, I only photograph, in words, what I see. If I write of “sadism” it is because it exists, I didn’t invent it, and if some terrible act occurs in my work it is because such things happen in our lives. I am not on the side of evil, if such a thing as evil abounds. In my writing I do not always agree with what occurs, nor do I linger in the mud for the sheer sake of it. Also, it is curious that the people who rail against my work seem to overlook the sections of it which entail joy and love and hope, and there are such sections. My days, my years, my life has seen up and downs, lights and darknesses. If I wrote only and continually of the “light” and never mentioned the other, then as an artist I would be a liar.

Censorship is the tool of those who have the need to hide actualities from themselves and from others. Their fear is only their inability to face what is real, and I can’t vent any anger against them. I only feel this appalling sadness. Somewhere, in their upbringing, they were shielded against the total facts of our existence. They were only taught to look one way when many ways exist.

De Bukowski tenemos varios títulos en la colección. Quizá la mejor obra sea Cartero, pero eso siempre está sujeto a discusión.

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El lobo estepario

Hesse Mi amiga Susette me envió un mensaje de texto hace un rato diciendo que necesitábamos hablar de Hermann Hesse tan pronto como fuera posible. La razón fue que cuando lo leyó hoy por la tarde encontró en su obra una mezcla entre el arte de su literatura y el pensamiento filosófico de un gran autor en el trasfondo.

Por eso, hoy no voy a hacer sino redirigirlos a dos posts que publiqué en mi blog personal cuando leí El lobo estepario en abril de este año.