
Actividades comunes en esta época: quitar el polvo al traje de baño e ir a la playa, piscina o riachuelo más cercano; sacar de la caja en el armario el cucurucho y enlistarse en cuanta procesión recorra el Centro Histórico capitalino, antigüeño o de cualquier otro pueblo nacional (según sea la procedencia del vacacionista); limpiar la casa, pasear al perro o a la familia e ir a San Lucas a tomar atol; ver la telemaratón de Ben Hur, Los diez mandamientos y La pasíón de Cristo en los canales nacionales o dormir y no hacer nada, etc. Las vacaciones de Semana Santa son motivo de descanso y esparcimiento. Además, son un lapso idóneo para recrearse de distintas maneras. Eso sí, cada quien a su modo. Por ello es que hacemos valer la diversidad social y el libre albedrío utilizando este tiempo para hacer de todo.
A propósito del tema, una pregunta: ¿qué actividad común pueden realizar los bañistas, cucuruchos y demás? La lectura. Es por ello que, en vísperas de tan ansiado descanso, sugiero estos diez títulos que representan una lectura corta, amena, entretenida e interesante para llenar esos espacios de ocio veraniego.
- Cárcel de Árboles, Rodrigo Rey Rosa
- El hombre de Monserrat, Dante Liano
- Final del juego, Julio Cortázar
- Siete cuetnos góticos, Isak Dinesen
- Doce cuentos peregrinos, Gabriel García Márquez
- Música de cañerías, Charles Bukowski
- El contrabajo, Patrick Süskind
- La virgen de los sicarios, Fernando Vallejo
- La casa pierde, Juan Villoro
- Estas ruinas que ves, Jorge Ibargüengoitia
Con estas páginas, pues, no habrá acera, aserrín, arena o familia que pueda desviarnos de una buena lectura. Además, cualquier otra sugerencia es bien aceptada en la aventura de leer en vacaciones y no morir en el intento.










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