¿Por qué crear un Comité de Bibliotecas Universitarias?

Porque las bibliotecas no pueden ser cementerios de libros; porque las Bibliotecas guatemaltecas reconocieron que todas tenían preguntas, dudas y necesidades similares.  Porque todas las bibliotecas querían atraer usuarios que aprovecharan el valioso material que tenían disponible en sus estanterías.

Las anteriores son algunas de las razones por las cuales el Comité de Bibliotecas Universitarias (CCBU), fue creado.  Desde entonces la cooperación bibliotecaria en Guatemala ha crecido exponencialmente y se ha mantenido reuniones mensuales durante largos años de trabajo en equipo.

El equipo de New Media de la Universidad Francisco Marroquín realizó un cortometraje que recabó las historias y comentarios de bibliotecarios que celebran los 25 años que en el 2009 cumplirá el CCBU.

Para  verlo visiten el siguiente link: Comité de cooperación entre bibliotecas universitarias – CCBU -

Los periódicos serán historia… desaparecerán…

Pero qué es la historia sino el recuento de ‘los daños’ y logros alcanzados por la humanidad a lo largo de cientos de años.  O la historia es lo que el amansaburros de la Real Academía describe como,

Narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados.

Y si esto es cierto, el que los periódicos desaparezcan no debería de preocupar en realidad a nadie más que a los dueños y accionistas de esas empresas.

Mi primer empleo ’serio’ lo tuve a los 17 años cuando trabajé en el proyecto de una antropóloga revisando la biblioteca de Cirma.  Mi función era revisar el contenido del periódico El Imparcial durante la época del gobierno de Jorge Ubico y algunos años antes.  Debía identificar artículos que hablaran sobre los indígenas guatemaltecos y las menciones que de esos grupos se hacía en el periódico.  En ese caso, El Imparcial, fungía como una fuente histórica de información y durante muchos años ha estado fuera de circulación.  Ese antiguo y rico periódico dejó de imprimirse, pero no por eso ‘desapareció’.  Sigue existiendo en registros y colecciones privadas; quizás algún día los microfilms que existen de ese material sean digitalizados y cualquier persona interesada en investigar la historia pueda ingresar y utilizarlos.

Así, ahora que inicia un nuevo siglo todos los escritores, comentaristas, bibliotecarios e intelectuales empiezan a discutir la desaparición de los periódicos que aún sobreviven, otros discuten la desaparición de los libros y otros más ozados se atreven a discutir la desaparición de las bibliotecas.  Pero todos estos antes mencionados no desaparecerán; tan sólo serán reemplazados por nuevos servicios y su valiosísima información será conservada en los sistemas más económicos y eficientes que se encuentren disponibles.  Por eso, cuando leo noticias y chistes como el siguiente yo no me preocupo, ¡al contrario!

via: Terry Mosher (Aislin), Montreal, Canada, The Montreal Gazette

via: Terry Mosher (Aislin), Montreal, Canada, The Montreal Gazette

¡Mi reacción, en cambio, es emocionarme porque estoy siendo parte de un cambio histórico que probablemente muchos desearán haber visto en unos 100 ó 1,000 años!

Lecturas de playa, procesión y ocio

Las bañistas, Paul Cézanne

Actividades comunes en esta época: quitar el polvo al traje de baño e ir a la playa, piscina o riachuelo más cercano; sacar de la caja en el armario el cucurucho y enlistarse en cuanta procesión recorra el Centro Histórico capitalino, antigüeño o de cualquier otro pueblo nacional (según sea la procedencia del vacacionista); limpiar la casa, pasear al perro o a la familia e ir a San Lucas a tomar atol; ver la telemaratón de Ben Hur, Los diez mandamientos y La pasíón de Cristo en los canales nacionales o dormir y no hacer nada, etc.  Las vacaciones de Semana Santa son motivo de descanso y esparcimiento. Además, son un lapso idóneo para recrearse de distintas maneras. Eso sí, cada quien a su modo. Por ello es que hacemos valer la diversidad social y el libre albedrío utilizando este tiempo para hacer de todo.

A propósito del tema, una pregunta: ¿qué actividad común pueden realizar los bañistas, cucuruchos y demás? La lectura. Es por ello que, en vísperas de tan ansiado descanso, sugiero estos diez títulos que representan una lectura corta, amena, entretenida e interesante para llenar esos espacios de ocio veraniego.

  1. Cárcel de Árboles, Rodrigo Rey Rosa
  2. El hombre de Monserrat, Dante Liano
  3. Final del juego, Julio Cortázar
  4. Siete cuetnos góticos, Isak Dinesen
  5. Doce cuentos peregrinos, Gabriel García Márquez
  6. Música de cañerías, Charles Bukowski
  7. El contrabajo, Patrick Süskind
  8. La virgen de los sicarios, Fernando Vallejo
  9. La casa pierde, Juan Villoro
  10. Estas ruinas que ves, Jorge Ibargüengoitia

Con estas páginas, pues, no habrá acera, aserrín, arena o familia que pueda desviarnos de una buena lectura. Además, cualquier otra sugerencia es bien aceptada en la aventura de leer en vacaciones y no morir en el intento.